Culture Journals

“El viaje mental” reflexiones de una viajera

Una reflexión para vivir la felicidad de un viaje en todos lados.


Escrito por Martina Álvarez
Instagram @martinaalvarezmar

 

Hay lugares que parece que te estaban esperando. Son esos rincones del mundo que descubrís en un viaje y te hacen brillar los ojos cuando hablás de ellos.

Puede ser un pueblo chiquitito, alguna isla o playa desierta. Quizás sólo un punto en una ciudad. Son lugares especiales donde vibrás más alto y evolucionás. Conectás con tu esencia.

Rincones que te despiertan sueños o ideas, que quizás estaban olvidadas. Lugares donde te permitís conversar con personas que, sin saberlo, te guían, te hacen reflexionar sobre tu camino. Son maestros de vida.

En estos espacios estoy segura que no tuviste la mejor casa o un auto lujoso para moverte. Tampoco creo que te hayas vestido con tus mejores ropas. Pero seguramente sí tuviste atardeceres, risas, noches de luna llena, estrellas y alguna ola.

Es fácil detectarlos y difícil encontrarlos. Esos espacios donde al llegar hasta el panadero sin conocerte te sonríe. Y cuando el viaje se termina te vas con una retorcida en la panza pensando cuándo podés volver.

Esos lugares quedan en el alma. Podés mostrar una foto, la postal más linda, pero aunque te esfuerces no logras transmitir la esencia del lugar. Sentís que jamás van a entender porqué  fuiste tan feliz en ese momento. En el aquí y ahora que estabas viviendo.

Son las experiencias las que hacen el viaje y forman al viajero. Una parte de esos puntos mágicos se queda con vos siempre, descoloca tu personalidad y tus creencias. Y hace que cuando alguien nos cuente que estuvo ahí se nos escape un suspiro de nostalgia.

Es importante siempre detenernos mentalmente en estos lugares. Son herramientas de felicidad. Llaves para entendernos, observar qué miedos vencimos, qué aprendizaje nos llevamos y qué es lo que tanto disfrutábamos. Si los entendemos quizás tengamos suerte y podamos repetirlo con o sin atardeceres naranjas.

Esos lugares nos dejan enseñanzas para aplicarlas a lo que yo considero que es el mayor desafío del viajero: Vivir el viaje mental constantemente. Lograr ser, todos los días, un viajero feliz cerca y lejos de casa.

 

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