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Coiba, el misterioso paraíso de Panamá

Enteráte todo sobre esta reserva natural del pacífico de Panamá donde podés Bucear con tiburones mantarrayas y tortugas


Escondido en el Pacífico de Panamá, cerca de un pueblo llamado Santa Catalina, queda El Parque Nacional Coiba, una de las áreas protegidas más importantes de este país y uno de los lugares más mágicos en el océano que jamás ví.

La isla de Coiba tiene especies únicas en el mundo, una gran biodiversidad y distintos ecosistemas. Esta reserva natural fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2005.

Para cualquier apasionado por el mar la Isla es un verdadero sueño. Sus aguas claras forman parte del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical (CMAR), esto quiere decir que a través de ellas viajan animales marinos que provienen desde lugares turísticos increíbles como las Islas Galápagos de Ecuador o Isla del Coco, en Costa Rica. Esto lo hace un destino ideal para bucear, hacer snorkel y nadar.

Probablemente no escuchaste hablar anteriormente de este lugar soñado porque tiene un pasado oscuro. En Coiba había una penitenciaria donde se cometieron grandes delitos es por eso que para los Panameño era difícil asociarlo como un lugar turístico donde vivir grandes experiencias. Hoy la cárcel ya no está ahí y pueden visitarse sus ruinas para tomar conciencia y aprender del pasado mientras el turismo crece,

Gracias a Expedición Coiba pude disfrutar de una verdadera aventura ecológica entre palmeras, monos y animales marinos. Acá te dejamos toda la información para que puedas visitar este misterioso paraíso:  

¿Cómo llegar? Coiba es una Isla y como toda Isla llegar no es fácil de llegar. Yo fui desde el archipiélago de Bocas del Toro y fue una verdadera odisea. Tuve que ir en lancha hasta Almirante, de ahí tomarme el colectivo que va a Panamá City y bajarme en Santiago, desde ahí otro colectivo a Zona para tomarme el tercer y último colectivo a Santa Catalina. Dormíamos en el pueblo y de día visitábamos la Isla con los Tours.

¿Qué especies marinas hay? En Coiba hice buceo con tiburones de punta blanca, tortugas, mantarrayas diablo (enormes) y cientos de peces y corales. Además, tuve la suerte de ver saltar delfines y ballenas desde el barco, un espectáculo natural único.

¿Con qué agencia conviene hacer los tours de snorkel y buceo? Recomiendo ir con Expedición Coiba, tienen un servicio muy familiar y personalizado, además de un gran respeto por la vida marina y la naturaleza en general.

¿Dónde dormir? Expedición Coiba también ofrece alojamiento en Santa Catalina sino otra opción puede ser Hotel Buena Vida.

¿Lugares para comer?  Para cenar el Chillinguito es muy bueno, ofrece muchas variedades de mariscos. Durante el día, para tomar un café y probar una rica torta tropical, la mejor opción es Sugar Mama´s.

¿Cómo es la gente del lugar? La gente es muy amable, Santa Catalina es un pueblo de pocas cuadras donde todos se conocen, la gente se saluda en la calle y te sonríe todo el tiempo.

¿Otras actividades para hacer? Santa Catalina es un destino elegido por los surfistas de todas partes del mundo debido a su constancia de olas. Entre el surf y el buceo uno se la pasa en el mar. Otra actividad que hice fue yoga en el Hotel La Buena Vida, recomiendo tomar clases con Elena, es muy buena profesora.

¿Algún dato de color? En Coiba hay un cocodrilo al que los locales llaman amigablemente “Tito” cuando gritan su nombre aparece como si fuera un perro jaj! Es enorme y muy lindo.

 

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“El viaje mental” reflexiones de una viajera

Una reflexión para vivir la felicidad de un viaje en todos lados.


Escrito por Martina Álvarez
Instagram @martinaalvarezmar

 

Hay lugares que parece que te estaban esperando. Son esos rincones del mundo que descubrís en un viaje y te hacen brillar los ojos cuando hablás de ellos.

Puede ser un pueblo chiquitito, alguna isla o playa desierta. Quizás sólo un punto en una ciudad. Son lugares especiales donde vibrás más alto y evolucionás. Conectás con tu esencia.

Rincones que te despiertan sueños o ideas, que quizás estaban olvidadas. Lugares donde te permitís conversar con personas que, sin saberlo, te guían, te hacen reflexionar sobre tu camino. Son maestros de vida.

En estos espacios estoy segura que no tuviste la mejor casa o un auto lujoso para moverte. Tampoco creo que te hayas vestido con tus mejores ropas. Pero seguramente sí tuviste atardeceres, risas, noches de luna llena, estrellas y alguna ola.

Es fácil detectarlos y difícil encontrarlos. Esos espacios donde al llegar hasta el panadero sin conocerte te sonríe. Y cuando el viaje se termina te vas con una retorcida en la panza pensando cuándo podés volver.

Esos lugares quedan en el alma. Podés mostrar una foto, la postal más linda, pero aunque te esfuerces no logras transmitir la esencia del lugar. Sentís que jamás van a entender porqué  fuiste tan feliz en ese momento. En el aquí y ahora que estabas viviendo.

Son las experiencias las que hacen el viaje y forman al viajero. Una parte de esos puntos mágicos se queda con vos siempre, descoloca tu personalidad y tus creencias. Y hace que cuando alguien nos cuente que estuvo ahí se nos escape un suspiro de nostalgia.

Es importante siempre detenernos mentalmente en estos lugares. Son herramientas de felicidad. Llaves para entendernos, observar qué miedos vencimos, qué aprendizaje nos llevamos y qué es lo que tanto disfrutábamos. Si los entendemos quizás tengamos suerte y podamos repetirlo con o sin atardeceres naranjas.

Esos lugares nos dejan enseñanzas para aplicarlas a lo que yo considero que es el mayor desafío del viajero: Vivir el viaje mental constantemente. Lograr ser, todos los días, un viajero feliz cerca y lejos de casa.

 

De arquitecto a fotógrafo de surf en Sri Lanka

Alejo Achaval decidió dejar su vida en Argentina para irse a viajar detrás de un arte: la fotografía. Vivió en Sri Lanka durante un año, donde estuvo entre olas y elefantes, siempre retratando su deporte favorito, el surf. A través de sus postales podemos viajar por Nepal, Australia, España, Portugal y muchos otros exóticos destinos a los que viaja bien acompañado por su tabla y la cámara.

Nota por Martina Álvarez @martinaalvarezmar 

 

Alejo Achaval

¿Cómo era tu vida en Argentina? ¿Cómo te sentías con lo que hacías? 

Si la tuviese que describir en una palabra: cómoda. Trabajaba como arquitecto y me gustaba, pero era lunes y ya estaba pensando en lugares para irme el fin de semana o en las vacaciones. Tenía trabajo, amigos, auto, bici y alquilaba un departamento lindísimo en Palermo Soho pero por alguna razón me sentía estancado, me faltaba algo. Mi relación con la fotografía era esporádica en Buenos Aires. Únicamente sacaba fotos en mis viajes y escapadas.

¿Cómo surgió la idea de viajar con la fotografía? 

El viaje surgió a partir una búsqueda interna que estaba atravesando, una inquietud que sentía por vivir algo distinto. Busque un destino que sea ideal para vivir en términos de calidad de vida y trabajo. La fotografía fue un objetivo que puse en un momento de desconcierto respecto a lo que estaba haciendo. Pensé en aprovechar ahora que tenía el tiempo y la inspiración para hacer algo que me gustara. Así armé un portfolio sólido y empecé a patrocinarme a mí mismo para hacer lo que quería y no esperar a que me caiga del cielo. 

¿Cómo fue tu recorrido hasta ahora?

Comenzó por Europa con Inglaterra y siguió por Portugal, España, Suecia, Holanda y Alemania. Luego me fui a Asia, donde recorrí Nepal, seguí por la India (lugar en el que me quedé un año) y terminé en Australia, donde hoy vivo.

 

¿Cómo llegaste a trabajar en Sri Lanka ?

Quería recorrer India, me fui a Kerala para luego comenzar a viajar en dirección norte a lo largo de la costa pero ni bien empecé me topé accidentalmente con una argentina que trabajaba en Soul & Surf India y me ofreció el puesto como fotógrafo por la temporada baja en Sri Lanka. Sin dudarlo me subí al primer vuelo disponible para Colombo y cambié mis planes. Yo considero este momento de mi viaje como un punto de inflexión en mi vida personal y profesional.

¿Qué sentiste cuando vendiste tu primera foto de surf?

Fue una sensación muy linda. De golpe me cayó la ficha y me di cuenta que estaba viviendo de la fotografía y que mi oficina era la playa o la naturaleza. En medio de un paraíso encontré una estabilidad con un trabajo soñado después de tanto viaje e incertidumbre.

Además de Sri Lanka ¿Hubo algún otro país en el que hayas tenido una experiencia fotográfica fuerte?

Nepal fue muy importante porque realicé un proyecto fotográfico que estaba esperando hace mucho: Un trek de 24 días al campamento base del Kanchenjunga, el tercer pico mas alto del mundo un recorrido poco conocido y remoto en medio de los Himalayas junto a la frontera con India y Tíbet.

Quería ver el Nepal verdadero y no turístico. Necesitaba capturar la mística de los Himalayas en un estado más puro y fiel a su pasado. Sin duda una de las experiencias más increíbles de mi vida.

Si tu arte tuviera un mensaje escrito ¿Cuál sería?

Mi arte viene con la intención de inspirar. Trato de transmitirlo a través de las cosas que amo y en ese proceso lograr que algunas personas se identifiquen con mis fotos.

¿Hubo alguna persona especial que te haya inspirado en el camino?

Si hay algo que pasa cuando arrancas un viaje así es conocer tanta gente que te inspira y da ese empujón para que sigas haciendo lo que haces. Me encontré con mucha gente en sintonías similares y cada uno me aportó algo.

En términos de la fotografía una de mis mayores inspiraciones es Woody Gooch, un chico australiano al cual considero un distinto en la industria del surf. Otros fotógrafos a los que admiro son Shawn Theodore, Harry Mark, Guy Bourdin, Diego Weisz y Ben Osborne.

¿Cómo te imaginas en el futuro?

Si hago a una regresión a cuando tenía 18 años y me imaginaba donde estaría a los 30…no pegué una sola cosa de lo que creí que iba a estar haciendo. Cuando haces un viaje así aprendes a no pensar más en el futuro. En donde voy a estar de acá a unos años es una incertidumbre que estoy abierto a recibir venga cómo venga.

Me di cuenta de que, si uno está pendiente del futuro, se olvida de lo que uno está haciendo hoy y hasta quizás queda cegado del hecho que quizás ya estás haciendo lo que querías, pero con un enfoque distinto al que te imaginabas. Ese fue mi caso. Me dije quiero ser fotógrafo, que me paguen para sacar fotos de surf, salir en revistas y de golpe te das cuenta de que todo eso me estaba nublando del hecho de que ya lo estaba haciendo. Solo porque no aparezca en la portada de Surfer Magazine o le saque fotos a Craig Anderson no significa que no pueda vivir del surf o el entorno que lo rodea.

❤ Podés encontrar sus fotos en:
Instagram: @alejoachaval 
Web: www.alejoachaval.com 

 

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