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5 lugares recomendados para bucear en Centroamérica

Conoce los 5 mejores puntos de buceo en Centroamérica!


Nota por @Martinaalvarezmar
Periodista y buceadora profesional. 

El buceo es otra forma de viajar. Te da acceso a lugares a los que no todo el mundo puede llegar, y conocés otra parte del planeta. Si sos de los que les gusta viajar explorando el mar te dejamos 5 lugares que no podés dejar de visitar cuando vayas a Centro América:

  • Belice: La palabra significa “camino hacia el mar”. En este pequeño paraíso de centroamérica se encuentra el “Blue Hole”, una cueva submarina de color azul oscuro, debido a su profundidad (más de 120 metros). La visibilidad es muy buena, por lo general se encuentra en los 30 metros y es constante a lo largo del años. Las temperaturas del agua varían entre los 26 y 30 grados.

  • Utila: Bucear en la isla de la Bahía de Utila en Honduras significa bucear en la segunda barrera de coral más grande del mundo, después de la Australiana. Se encuentra en el mar caribe, tiene aguas cristalinas cálidas y coloridas formaciones de coral. Allí  pueden verse desde langostas, peces y cangrejos hasta tiburones y mantarrayas. La visibilidad ronda en los 30 metros. Además, es un lugar muy económico para bucear y obtener tu certificado de Open Water.

  • Bocas del toro: Este archipiélago del caribe de Panamá esconde arrecifes de todos colores, dos barcos hundidos y cavernas submarinas. Es un lugar ideal para empezar a bucear debido a que no hay corrientes, la vida marina se encuentra en profundidades fácilmente alcanzables y el agua es cálida. Los buceos suelen ser muy económicos, aunque la visibilidad no siempre es la mejor.

 

  • Coiba: El parque nacional Coiba queda en Panamá y cumple la función de ser corredor marino, esto quiere decir que los tiburones, ballenas y peces que se encuentran en la islas Galápagos de Ecuador, pasan por allí para migrar hasta isla del Coco, Costa Rica. La isla de Coiba se encuentra en el pacífico, donde a pesar de no haber tanto coral la vida marina es grande. Pueden verse muchísimos tiburones, ballenas, manta rayas oceánicas y escuelas de barracudas. El precio de los buceos es un poco más elevado que el resto de los lugares en Panamá pero vale la pena ya su vida marina es alucinante.

  • Coco Island: Es una conocida reserva en Costa Rica. Un lugar ideal para que buceen quienes realmente son fanáticos de la vida salvaje. Al igual que Coiba, Isla del Coco es pacífico entonces la vida marina que está allí es más grande. Buceando pueden encontrarse distintos tipos de tiburones: martillo, de punta blanca y plateada, entre otros. También pueden verse ballenas y orcas desde el barco. La temperatura varía entre los 22 y los 30 grados. Es un lugar recomendado para buceadores avanzados. Su precio es elevado ya que la isla es visitada por buceadores de todas partes del mundo.

¡Saltá, ahí está! grito el capitán.

¡Saltá, ahí está! grito el capitán. Me asome a la punta del barco y me encontré con el tiburón ballena. Era más grande que el navío que nos llevaba. Observé su lomo azul con manchas claritas y oí el chorro de agua mientras respiraba. Sin pensarlo cerré los ojos y nade con él. Todo sucedió en un segundo pero lo recuerdo en cámara lenta. Ese día el mar me abrazó fuerte y supe que no iba a soltarlo nunca más.

Tenía 21 años cuando decidí que quería viajar, había terminado la carrera de Comunicación Social y quería irme unos meses. Para ahorrar, empecé a trabajar en marketing de moda en Capital Federal. Realizaba videos de campaña, redes sociales y acciones de publicidad para marcas premium. Un mundo que hoy parece muy lejano desde mi nueva oficina: el mar.

Pasó un año, reuní el dinero y con mucho cariño me despedí de mis compañeros de trabajo. No me fui enojada. Cargaba con la mochila de una relación anterior de 5 años en la que sentía que había regalado mucho mi tiempo y ahora necesitaba enfocarme en mis cosas. Encontrarme. Además, tenía un novio nuevo al que le prometí que volvería después de 6 meses y nunca lo volví a ver.

El plan de viajar únicamente por unos meses venía de que yo solamente había ido a Uruguay, no conocía ningún otro lugar del mapa y no sabía si iba a extrañar. Australia fue el primer destino. La razón de la elección fue que estaba rodeado de agua y quería vivir cerca del mar. Mi idea inicial era ir sola pero a último momento, mi mejor amiga decidió sumarse unos meses y yo me puse feliz. Me enamoré del país apenas llegué, de su gente y su cultura. La segunda semana le dije a mi familia que iba a quedarme todo el año. Trabajé de todo: heladera, mucama, kioskera, niñera y hasta en una fábrica empaquetando comida.

Todavía no había buceado pero sentía la conexión con el océano. Ibamos con mis amigas a escribir frente del mar, nadar y hacer snorkel. Mi primer encuentro cara a cara fue en Asia. A mitad del viaje por Australia decidimos ahorrar con las chicas y nos fuimos a recorrer el sudeste Asiático. En Tailandia hice mi primer buceo. Sin entender mucho de qué se trataba, decidí separarme de mis amigas y quedarme en la isla de Koh Tao para sacar mi licencia de Open Water – es lo que te habilita a ser buzo independiente en cualquier lugar del mundo- Para esto tuve que modificar un poco mis planes porque no me alcanzaba el dinero. Después de Tailandia recorrí Vietnam, Camboya e Indonesia, en todos ellos mi mente continuaba bajo el mar. En Indonesia lo sentí de manera muy fuerte. Siempre iba a hacer free diving y nadar con las tortugas.

Cuando regresamos a Australia tuve un mes en el que estuve sin mar. Me fui a trabajar de vendedora de sabanas a la ciudad de Brisbane, el motivo era poder ahorrar y comprarme el boleto de vuelta a casa. Ese mes sentí la necesidad de agua más que nunca. Tenía un día libre y me tomaba el tren que era carísimo solo para ver un poco de azul. Quería realizar los cursos de buceo que me faltaban para poder trabajar en el agua. Me la pasé googleando hasta las 5 am posibles lugares para hacerlo y apliqué por internet a un trabajo en México donde me ofrecían alojamiento y comida a cambio de mis cursos. Después de un par de entrevistas por skype me aceptaron. Me quedaban tres meses de visa Australiana y el plan fue ahorrar para poder ir. Cumplí con el objetivo. Volví a Argentina después de un año, visité a mi familia y tuve que darle la noticia a mis amigas que en dos meses me iba de nuevo, esta vez al caribe.

En México perfeccioné mis técnicas y tuve acceso a buceos que de otra forma jamás hubiese podido pagar. Buceé en Cenotes, realicé mi primera inmersión nocturna y el primer buceo profundo a 35 metros. Tuve la suerte de ser guía de tiburones ballena, una experiencia que cambió mi visión del mundo para siempre. Sentirme tan chiquitita al lado de un animal tan grande hizo que entienda y admire la fuerza de la naturaleza: ella es quien manda y nosotros somos solo un puntito más de su reino.

En Cozumel vi mi primer tiburón y me enamoré. Era un nodriza de dos metros. Me pareció elegante ver sus branquias respirar y amé sus aletas puntiagudas. Me dio curiosidad y me acerqué enseguida. Confirmé que siento una atracción gigante por la vida marina. Después de dos meses y medio continué mi viaje por el mar del caribe y partí para el archipiélago Bocas del Toro, Panamá. Allí aprendí a ser guía de buceo y tuve mi primer trabajo pago como Dive Master. En Bocas aprendí mucho sobre el trato de los clientes, los miedos de las personas a la hora de sumergirse, cómo prevenir y solucionar posibles problemas, etc.

Mi trabajo se convirtió en mi familia. Después de 10 meses en la isla volví nuevamente a Buenos Aires. Intenté quedarme pero me llevó un sueño: conocer Hawaii. Era una fantasía que tenía desde chica y decidí cumplirla. La mejor experiencia hawaiana fue un buceo en la isla de Molokini, un cráter que se encuentra en Maui. La familia Argentina-hawaiana para la que trabajaba de niñera me contacto con un amigo de ellos, fotógrafo de National Geographic y me regalaron un buceo allí. Había miles de peces, de tantos colores y distintas especies que parecía como nadar en una bolsa de skittles.

Hoy me encuentro en Bocas del Toro, de nuevo, trabajando como buza y fotógrafa bajo el agua. Además de hacer este blog, escribo notas sobre el océano en el medio digital sustentable La Bioguía. Ya pasaron 3 años desde mi viaje a Australia. Desde ese primer buceo el mar se convirtió en mi brújula. Viajo para buscarlo, viajo para encontrarme.

Nota por Martina Álvarez – Gracias por leerme! Podés seguir mis historias en @martinaalvarezmar y www.facebook.com/almarvoy ❤