Mujeres Guerreras

Los lunes son sagrados para Sofia Olmos (27) quien elige pasarlos en un lugar oscuro y frio donde la gente está privada de su libertad. Rubia, con ojos claros y de contextura pequeña así como se la ve, “Sofi”, entrena nada menos que al equipo femenino de rugby de la carcel: las Espartanas.

Lo hace porque cree firmemente que así puede transformar a la gente. Trabaja duro el primer día de la semana en la Unidad 47 de San Martín transmitiendo valores a través del deporte para hacerles más lindo el día. Busca que cuando vuelvan a casa sean otras y la reinserción en la sociedad sea un poquito más fácil.

El equipo se formó en noviembre de 2016.  Meses más tarde Sofía llego a ofrecer su ayuda en la cárcel. Su primer día se puso nerviosa, no estaba muy segura en donde se había metido. Había que registrarse con la policía, abrir y cerrar incesantemente candados para entrar y estaba oscuro. Cuando finalmente entró a la cancha tuvo que salir a caminar por que se le había revuelto el estómago.Al llegar las chicas se presentaron una a una y le dieron un abrazo. Se pusieron las vendas y los botines y salieron al campo de rugby.

La idea original de Sofi era escucharlas y asistir en lo que sea como profesora de educación física, carrera que termino hace ya 4 años y en la parte humana. Nunca había jugado al rugby pero quería ayudar.  Al principio solo alcanzó pelotas desde afuera hasta que escucho un “ ¿Che rubia porqué no venís a jugar?” Ella explico que no sabía y las chicas insistieron “Nosotras te enseñamos”.

Sin mucha opción Sofi paso de no saber jugar al rugby a tener que esquivar takles de las chicas de la cárcel. Le fue bien en sus primeras prácticas y se gano el respeto de las internas. Desde ese día se generó un vínculo que no pudo soltar, ir a las cárceles la llevó a sentir un compromiso que no había tenido nunca. ¨ Tenes que ir para divertirte y que ellas se diviertan. Sabes que te están esperando toda la semana y si no llegas las decepcionas, valoran mucho que les dediques tu tiempo¨.

Además de un entrenamiento se genera un vinculo especial, son muchas las veces que una de las Espartanas se abre y le cuenta su vida ¨Nunca había laburado con personas que vivieron cosas tan fuertes¨. Tuvo que aprender del léxico carcelero, entender sus códigos y armarse de paciencia.

Entrenarlas no es fácil, las condiciones del contexto en el que están son complicadas ¨Aveces te frustras, la droga está presente en las cárceles, tuvimos que poner reglas y condiciones para entrar en la cancha y que todas se comprometan a cumplirlas si querían seguir entranando¨ La constancia, la “garra” y la necesidad de un cuerpo saludable que exige el rugby generó cambios positivos en el equipo.

A Sofi le gustaría que en un futuro el compromiso del equipo sea cada vez mayor. Que tengan constancia, una rutina y sueña con que se pueda llevar la misma iniciativa al penal de mujeres que hay en Ezeiza.“Si uno abandona a las personas que están privadas de su libertad y no trata su psicología y no conversa con ellos, los aislamos y las consecuencias pueden ser peores que las razones por las que entraron¨ .  

 

Nota por Martina Álvarez – @martinaalvarezmar #Crouch #KeepOnMoving #HappyNews