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Costa Amalfinata: entre campings y caminos sinuosos

Viajaron a la Costa Amalfitana con poco presupuesto y fue una gran aventura! Enteráte cómo lo hicieron…

Nota por travelers: Pablito Vio & Belén Traverso 

Alguna vez me dijeron que el viaje es de quien lo hace y con quien lo comparte. Y que muy poco importa el resto; es decir: el paisaje, el hospedaje, la comida y, bueno, la plata. Veníamos de varias semanas en auto viajando por Europa, y dado que el clima iba mejorando poco a poco en el Hemisferio Norte decidimos dar vuelta el tablero y salir en búsqueda de una zona de playa para relajarnos los últimos días de nuestro roadtrip y volver a Barcelona con energías nuevas. El destino había estado en nuestras mentes durante mucho tiempo pero el presupuesto parecía alejarnos más y más de la posibilidad de conocer las tan instagrameadas playas de la Costa Amalfitana.

Cuando la plata es un problema, la solución se encuentra en la creatividad que uno puede ponerle a la situación para poder sacar el mejor provecho. Por eso, después de varios grandes vasos de cerveza checa; decidimos que la mejor opción iba a ser instalarnos en un pequeño camping en un desconocido pueblo de la Costa Amalfitana para sobrevivir casi una semana en ese paraíso de ensueño. La decisión, vale aclarar, fue tomada después del segundo litro de cerveza; por ende el resultado podía llegar a tener sus “pequeños” imprevistos.
Llegamos a la Costa Amalfitana un jueves a la noche. El calor ya se empezaba a sentir en el sur de Italia, y después de un gran pizza en una movediza esquina de Nápoles y varios kilómetros sin luz por la montañosa costa, pudimos instalar nuestra pequeña carpa en un camping del pueblo de Agerola. El objetivo, a pesar de la incomodidad y algunos imprevistos, se había logrado.
Ahora, te dije que el principal problema en esta escapada italiana era la plata, por ende no todo lo que nos pasó fue digno de una Polaroid de un Influencer o un filtro de Instagram. Pero claro, como anticipé, el viaje es de quien lo hace y con quien lo comparte. Por eso acá te dejo pequeñas cosas que te pueden pasar en la Costa Amalfitana si tu presupuesto no es el de un CEO de una empresa o un actor de Hollywood.
Un destino caro no permite presupuestos acotados. Por eso si decidiste acampar como nosotros, tené en cuenta que la ubicación de tu alojamiento va a quedar donde los balcones con flores y el champagne no llegan. Es decir, en la otra punta de cualquier playa que hayas visto en la televisión o internet. Paciencia, buen estado físico para subir y bajar escaleras, y mucha agua son necesarios aguantar estar en lo más alto de la laderas amalfitanas.
No confíes nunca en las distancias ni tiempos del GoogleMaps: la Costa Aamlfitana tiene caminos estrechos, filosos y entre montañas. Si el celular te dijo que podías tardar 30 minutos para hacer 2 kilómetros; multiplícalo por cuatro y empezá a contar. Muchas veces Dios Google pifia en sus escrituras…
El transporte público puede llegar a ser tu peor enemigo. Sí, aunque todo el mundo recomiendo tomarse el colectivo para llegar de un lugar a otro; subirse a uno de ellos es casi lo mismo que a una montaña rusa de Disney y puede llegar a dejar más de uno tambaleando en el lecho de la montaña.
Elegí la playa del día con sabiduría: no todo lo que uno ve en la Costa Amalfitana es digno de una foto. Y te diría que por nuestra experiencia de bajo presupuesto; mucho no lo fue. Para poder disfrutar de lo que muchos escritores llamaron paraíso, es necesario investigar, tener tiempo y si es posible auto para moverse. Amalfi, Maiori y Furore deberían ser una parada obligada en un viaje de pocos días.
Por último tené en cuenta que acá la arena blanca y el mar turquesa no son parte del paisaje. Acá en las playas se pisan piedras -no es tan incómodo como pensaba- y el color del Mediterráneo oscila entre distintos tonos de verde esmeralda.

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