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Yago Boedo: “una actitud frente a la vida”

Hacer lo que nos gusta todos los días es el sueño que muchos tenemos y Yago Boedo lo logró. Es Surfista, fotógrafo, publicista y hace tablas de surf. Vive en el paraíso soñado de Galicia con sus dos hijas donde, entre ola y ola, disfruta de la libertad del océano.

Enterate cómo lo logró…

 


Nota por: Martina Álvarez @martinaalvarezmar

 

¿A qué te dedicas?
Aparte de Padre, amigo y surfer, soy Director Creativo y de Arte en Imaxe, una de las mejores agencias de publicidad de Galicia. Además hemos creado una pequeña empresa, Lion&West, en la que construimos tablas de surf con “alma”; basadas en la esencia old school, en la que colaboran los mejores shappers y free surfers. Un proyecto que me ayuda a expresar mi forma de entender el surf, el diseño y el medio ambiente…

¿Siempre te dedicaste a eso?
Creo que desde niño tuve interés por cualquier disciplina artística que me ayudara a expresarme y aunque estudié arquitectura, me pareció un arte muy rígido y encorsetado, por lo que acabé arrastrado hacia la “indisciplina”; que aporta la publicidad.

 

El primer pensamiento que se me vino a la mente cuando mire tus fotos, además de querer conocer Galicia, fue ¿Cómo lograste unir todo lo que más amas? (Arte trabajo familia y surf)
Nunca me lo he planteado como un logro. Es una suma de errores y aciertos en el camino que vas escogiendo en la vida. Por lo que me siento realmente afortunado es por ser el padre de mis hijas. Es un tópico que dicen todos los padres pero es verdad. Me empujan con su energía y el resto es una suma de pasiones: Pasión por mi trabajo, por mis amigos, por la familia, por el surf, por aprender, etc.

¿Pensaste alguna vez que ibas a poder lograrlo?
No conscientemente. No era algo que tuviera como meta. Creo que soy el resultado de una “actitud”. La felicidad depende de la actitud que tengas ante la vida. Hay un chiste que me define bastante bien: Dos hombres se encuentran en la calle, uno le dice al otro:

– ¿Usted como se conserva tan joven?

– Pues mire, no discutiendo con nadie

– Pero hombre, por eso no será

– Pues no será por eso.

No quiero decir que “me resbale todo”, al contrario. Pero no dejo que me afecte cualquier cosa. Tengo claras las prioridades y actúo en consecuencia.

¿Si tus fotos tuvieran un mensaje cuál sería?
En casi todas mi fotos aparece el océano. El mar es libertad y energía. Esa sensación de infinito inabarcable que un día te mima y al día siguiente te zarandea sin piedad. Me provoca un enorme respeto y admiración.

¿Quiénes te inspiraron para desarrollar tu arte?
Muchos míticos, pero sin duda el que más ha influido ha sido Woody Gooch. Su sentido estético del surf rompió mis esquemas de la “fotografía de surf”. Morgan Massen también es otro fotógrafo al que admiro..

¿Qué es lo que te atrae de fotografiar el surf y la naturaleza?
Realmente lo que más me gusta es surfear, y al salir del agua, hacer unas fotos. Pero si llego a la playa y hay buenas olas me cambio a toda velocidad y en cinco minutos estoy surfeando… ¡No tengo tiempo de hacer fotos! En verano, o cuando viajo, estoy más tiempo en la playa y tengo mucho más tiempo para “recrearme” en encuadres, amaneceres, etc… Mis fotos muestran pequeñas pinceladas de mi vida. No suelo decir “hoy voy a ir a tal sitio a hacer fotos”. Cuando voy a algún lugar, si coincide y tengo tiempo, hago fotos. Me permite unir en un mismo espacio todo lo que me gusta: Surf, fotografía, naturaleza, familia…

¿Porqué elegiste Galicia?
Hay mil paraísos en otros lugares pero creo que donde vivo tiene el equilibrio perfecto para mi. Viajo todo lo que puedo pero nunca soy capaz de pasar mucho tiempo fuera de Galicia. Es donde está mi familia, mis amigos, buenas olas, clima templado.

¿En qué crees que puede llegar a influenciar en la vida de tus hijas vivir en un lugar así? Las nuevas generaciones entienden la importancia que tiene cuidar el medio ambiente, y el mar en particular. Nosotros lo hemos ido asimilando poco a poco pero ellos no conciben dejar algo abandonado en la playa cuando vamos a pasar el día. Galicia es una regíon próspera dentro de un continente del primer mundo como es Europa, y me gustaría que entiendan el privilegio que conlleva el haber nacido aquí y las oportunidades que se les van a presentar.

¿Qué es lo que más disfrutas del día?
Llevar a mis hijas al colegio, ir a surfear con los amigos y acabar el día cenando con mi chica, mi familia y mis amigos.

¿Qué le dirías a alguien que quiere dedicarse a lo mismo pero no se anima a dejar la ciudad?
Yo vivo en una ciudad pequeña y tengo la suerte de tener playa con olas en en el centro de la ciudad, y muchas otras olas a sólo 5 minutos. Si te sientes conectado con el mar y no vives cerca de él, es posible que no te sientas pleno. Desde luego hay otras prioridades en la vida pero si tu meta es sentir todo el poder del mar cada día, deberías de enfocarte en conseguirlo.

SEGUILO: Si querés teletransportarte a las playas de Galicia podés mirar sus fotos en la cuenta @lolapai. Buen Viaje!

 #KOM #KeepOnMoving #Crouch #travel #TravelWaves

 

Recorrer el mundo a través del arte sustentable

The Soul Fire Project es una comunidad móvil de arte sustentable que viaja en autobus escolar con un mensaje auto – sostenible ¡No te lo pierdas!


Un colectivo escolar con un look psicodelico llegó a las calles de Bocas del Toro. Las bicis (porque allá no hay muchos autos) se detenían a mirar con asombro. Parecía sacado de los 60´, pintado de muchos colores y dibujos de la naturaleza.

Como en todo pueblo chico, los rumores corrieron rápido ¨Volvieron los músicos¨ comentaba la gente y saludaban alegres. Tenía un árbol gigante dibujado en uno de sus lados, acompañado de hojas selváticas que rodeaban las ventanas. Una sonrisa blanca ocupaba la parte trasera del vehículo, junto con la palabra ¨Gracias¨ y más abajo también decía: ¨ Me muevo con aceite vegetal reciclado¨.

Los pasajeros que estaban en él eran alrededor de 10. Venían de todas partes del mundo y a la vez no pertenecían a ninguna. Algunos de ellos eran de Inglaterra, Guatemala, Francia, Italia, Suiza, etc. Al igual que los miembros de la banda, su estilo musical era variado e influenciado por las distintas culturas que venían recorriendo, tocaban desde rock, ska hasta cumbia.

Me enteré que viajaban hace ya 8 años. En el 2008 el cantante de la banda, Cooper Morgan, junto con su amigo Przemyslaw Kowalczyk, compraron a “Dobie”, un autobús escolar Crown SuperCoach de 1979. Con la ayuda de mucha gente lo remodelaron con materiales reutilizados y sustentables. Construyeron una cocina, un portaequipajes, una estufa a leña y luego de mucha prueba y error lograron que el motor funcione con aceite vegetal reciclado.

Salieron desde Oregón, Estados Unidos y comenzaron a bajar por Centro América. Hoy ya han viajado más de 20,000 millas con aceite vegetal. Más de 100 artistas, músicos, constructores, ingenieros y cineastas de todo el mundo han compartido varias partes de este viaje por EEUU, México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y ahora Colombia.

En este recorrido ¨Dobie¨, fue y es la casa de The SoulFire Project, así llaman a su causa esta comunidad artística, móvil y sustentable con la que buscan utilizar principalmente la música y el cine como “una herramienta de liberación personal y social”.

A través de la música y sus videos colaboran alrededor del mundo promoviendo valores como el empoderamiento femenino, el uso de la energía solar, proyectos de permacultura, bioconstrucción, etc. Su manera de viajar es intentando ser lo más autónomos posibles. Esto lo hacen:
● Bañándose y bebiendo agua de lluvia
● Utilizando energía solar
● Separando su basura: La gran mayoría pasa a ser materiales de construcción para el colectivo y la otra la utilizan como compost para devolverle los nutrientes a la tierra.
● Usando una lavadora de ropas construida con una bicicleta. Gracias al ingenio de uno de sus amigos para lavar la ropa solo necesitan hacer ejercicio en lugar de pagar una lavandería o gastar electricidad

¨El Proyecto SoulFire tiene dos objetivos. Primero, vivir de manera sostenible, tanto dentro de nuestra comunidad móvil, como con la naturaleza y las personas que conocemos. En segundo lugar, utilizar técnicas de arte y sustentabilidad para potenciarnos mutuamente; promoviendo este movimiento hacia la liberación y la autonomía.¨ Explica Cooper, creador y cantante de la banda.

The Soulfire Project, va más allá de ser una banda multicultural que quiso salir a tocar y explorar, sino que con su música y sus videos, busca llevar un mensaje al mundo y compartirlo para potenciarlo.

❤ Podés seguir su música y aventuras en:
Instagram: @soulfire_proyect   
Facebook.com/soulfireproject
Web: soulfireproject.wixsite.com/soulfireproject 

 

Nota por: Martina Álvarez @martinaalvarezmar #KOM #Crouch #Travel #GoExplore

Si tu casa es un barco… el jardín es el océano

A Luna la conocí en una isla de Panamá, Bocas del toro. Lugar donde las dos vivíamos. Es Argentina, tiene una sonrisa gigante. Siempre fue muy soñadora, alegre y optimista. Algo mágica. Fue una de las primeras personas que me llevaron a surfear y compartimos mucho tiempo aprendiendo en el agua juntas. A las dos nos gustaba el mar y su libertad. Pero ella siempre lo disfrutó desde otro lado: la superficie.

Le gustaba navegar. Cuando nos conocimos estaba ayudando a un amigo a construir un barco. En nuestros encuentros ella me hablo de Erick: Un californiano que había conocido en el mismo lugar, meses atrás. Él vivía en The beloved Stranger: un velero de 37 pies.

Llegó a la isla navegando desde California junto con 7 amigos y dos gatos. Había zarpado en San francisco para dirigirse hacia la costa del pacífico. Recorrió Centro América y cruzó el canal de Panamá hasta llegar a Bocas. Se cruzaron en la noche de año nuevo. Erick fue al restaurante donde ella trabajaba, Luna le llevó el postre y desde ahí empezaron a pasar tiempo juntos.

Ella aprendió a navegar con él y anduvieron de isla en isla, con el velero, recorriendo el Archipiélago Bocatoreño. Al principio le dio miedo, porque había mucho viento y el velero se inclinaba, pero cuando lo logró la sensación fue
tan linda que ¨Valió la pena pasarla para disfrutarlo¨.

Después de tres meses de pasear en velero por el mar Caribe de Panamá, ella, con sus 20 años, tuvo que volver a Buenos Aires para empezar a estudiar. Y él siguió con su viaje por alta mar hacia Providencia, las islas Colombianas. Se separaron durante un año, sin embargo nunca perdieron el contacto.

En Argentina, Luna se dio cuenta que la carrera no le gustaba y regresó a Panamá a buscar algo que la hiciera más feliz. Durante el tiempo que estuvieron alejados hablaron una vez por mes hasta que un día decidieron reencontrarse. Él no tenía dinero para visitarla, entonces ella aplicó a la visa de Estados Unidos pero se la negaron.

No se dieron por vencidos y el punto de encuentro pasó a ser Tijuana, la frontera entre California y México. El plan era postularse para la visa por segunda vez y vivir en el auto hasta que les dieran el turno en la embajada. Con la visa podrían irse a California donde vivirían en el velero y Erick podría trabajar.

Cuando se reencontraron, fue como si se hubieran visto ayer. Los sentimientos estaban intactos. Él la paso a buscar con el auto bien preparado: Había una caja repleta de panes, semillas y frutas, una cocina para camping, un colchón inflable, un skate y una tabla de surf.

Sea Rover

Estacionaron el auto en la playa y esperaron durante 18 días hasta que finalmente los citaron y les dieron la visa. Su felicidad era enorme, cruzaron en auto la frontera y llegaron a California. El velero se convirtio en su nueva casa y Luna conoció a la familia de Erick. Dos meses más tarde se casaron en ASHBY SHOAL, una porción de tierra que aparece una vez al año cuando la marea baja, en la bahía de San Francisco. Es conocida como una atracción para los amantes de la náutica. Los invitados fueron en barco hasta el casamiento, hubo quienes llegaronhaciendo kayac y windsurf. Hoy Luna tiene 23 años y viven juntos en el “Sea Rover”, un velero de madera, de 31 pies anclado en la Bahía de San Francisco.

sea rover - keeponmoving

Durante la semana le dedican unas 7 hs por día de trabajo al barco y los fines de semana salen al mar. “Todo lo que le das al velero lo recibís cuando vas a navegar”, dice ella. Sueñan con seguir navegando por el mundo y para su próximo viaje planean aventurarse hacia al sur, llegar hasta Baja california México, pasar por el mar de Cortez y cruzar el pacífico para terminar Hawaii: “Queremos ser más independientes de la tierra. Superar todos los miedos y estar a salvo viajando y viviendo en el velero”.

Podés seguir sus historias en:  www.sailingsearover.wordpress.com – Insta @sv.searover – Fb/svsearover                                                                                         

La vuelta al mundo en 1000 días

Hay momentos en la vida en los que uno se imagina como sería dedicarse a algo completamente distinto, dejarlo todo. Son situaciones de crisis en los que nos plantemos una vida diferente. Claudio Pelizzeni, a sus 32 años vivio uno de esos momentos y tomó una decisión.

Lo conocí en una fiesta de halloween en Panamá, era Italiano, compartimos una cerveza y me dijo que estaba dando la vuelta al mundo, su objetivo era hacerlo en 1000 días y tenía una sola regla: No tomar aviones. En ese momento el llevaba 2 años de viaje y un pasado muy diferente.

Antes de salir a viajar Claudio era banquero en Milan. Tenía un buen sueldo, pero no le gustaba. Uno de los días en los que se sentía desmotivado, fue al baño, se miro frente al espejo y pensó: ¿Soy feliz? Cuando volvió a sentarse en su oficina buscó en la computadora la definición de felicidad y encontró: “La felicidad es una emoción que se produce en un ser vivo cuando cree haber alcanzado una meta deseada”.

Esa semana Claudio estuvo pensando cómo podía lograr ser feliz noche y día hasta que llegó a una simple e importante conclusión: trabajando ahí no iba a lograrlo porque no le gustaba. Pensó en su vida y buscó lo momentos en los que había sido más feliz, se dio cuenta que siempre eran en algún viaje.

Así fue como decidió soltar su trabajo, cambiar el banco por los paisajes y perseguir el sueño de dar la vuelta al mundo. Influenciado por el libro de Tiziano Terziani, agregó la regla y fijó tiempos para tener un motor que lo llevara a seguir con su camino incluso cuando se encariñara con el lugar.

El banquero de Milán, 6 meses más tarde de haberse mirado al espejo, salió de Italia contando con un presupuesto de 15 usd diario. Junto a su mochila también cargó una buena dosis de insulina porque era diabético. Antes de salir su médico le pidio que haga público el viaje y creó su blog Trip Theraphy para inspirar a personas que también sufren del mismo problema de nutrición a animarse a viajar.

Tal como se lo propuso Claudio recorrió los 5 continentes y visito 44 paises en 1000 días. El continente que más le gustó fue Latinoamérica y el lugar que más disfruto fue la Patagonia Chilena, en la frontera de Futaluco, por su increíble ¨Pacha mama¨ . En sudamérica se hizo grandes amigos, la gente le pareció muy cálida y hospitalaria. 

Gran parte de sus viajes realizó coachsurfing para abaratar costos y conocer la gente local de cada lugar. El blog y sus videos de viaje fueron de gran ayuda, muchas veces intercambió contenido por alojamiento. Cumplió su regla y viajo por mar y tierra. Cuando iba en barco, eran de carga y viajaba unicamente con el Capitán, se le hizo largo pero fue un momento importante porque comenzó a escribir su primer libro.

Un año más tarde de nuestro encuentro vi en su blog que había vuelto a Italia, le escribí para ver cómo fue la llegada a su país y me dijo el dia 1000 de su viaje fue ¨el mejor día de su vida¨. Se dio cuenta que lo había logrado, había dado la vuelta al mundo con sus 35 años. Puso un pie en Italia y se relajó, ¨todo lo que pasara luego no importaba¨ nada podría quitarle la alegría de haber logrado la aventura que se propuso.

Hoy lo encontramos en Nepal, Katmandú, ahora la gente paga para viajar con él. Creó un grupo en facebook en el que organiza viajes para conocer lugares junto a gente local. Planea comprarse un velero y salir a navegar a recorrer el mundo, esta vez sin reglas, disfrutando de la alegría de un sueño cumplido.

Podés seguir sus aventuras por el mundo en www.triptherapy.net   – Instagram: @triptherapy – Fb: www.facebook.com/triptherapy 

Nota Por: Martina Álvarez @martinaalvarezmar #Crouch #KOM #GoExplore

 

Dominica Lena: “Viajar es vivir”.

Conocé la vida de la diseñadora que recorre el mundo en familia persiguiendo olas alrededor de Latinoamérica


Viajera desde pequeña, Dominica Lena (28), tenía vacaciones diferentes a las de sus amigas. Su casa de veraneo era un velero que sus padres alquilaban y el patio era el océano. Esto sembró e influenció su amor por el mar y los deportes acuáticos en los que, más adelante, se orientaron sus viajes.

A los 17 realizó su primer aventura sola, hizo varios viajes con amigas y hoy, acompañada por su hijo y su novio, descubre el mundo en familia. Con su carrera de diseñadora indumentaria, generó un trabajo que le permite hacer lo que más le gusta: Viajar y estar cerca del mar, mientras diseña sus mochilas Mambo Backpacks con su socia Valentina. 

Para ella el viaje es un estilo de vida. Dominica nunca tomó la decisión de irse indefinidamente, siempre vuelve y se va porque considera que “Viajar tiene que ver con volver a casa, ver a la gente que queres y extrañas cuando no estas”. Este año fue por su mayor aventura: viajó persiguiendo las olas alrededor de America Latina durante un año. Con su tabla de surf y su familia estuvo en Perú, Costa Rica, Brasil y Uruguay. Itambuca, Brasil fue uno de los lugares que más le gustó y al que espera volver pronto. Además, recuerda con mucho cariño Matapalo, un lugar al sur de Costa Rica, donde surfeo con ballenas, delfines y tortugas.

Disfrutar de la naturaleza en familia fue el regalo más lindo que se llevó de su último viaje. Allí “la sala de 2” de su hijo consistió en correr por la orilla de la playa, jugar entre los árboles y disfrutar de paisajes soñados. Para ella “Viajar es vivir”, fanática de la aventura, Dominica, cree que quienes no se animan todavía a dejar todo e irse que no deben dejarse ganar por el miedo. Recomienda ir moviéndose de a pasitos y empezar por algún lugar cercano hasta sentirse con confianza. 

Hoy busca seguir desarrollando su marca para continuar recorriendo el mundo y así descubrir nuevas olas, siempre disfrutando con el mejor equipo, su familia. “Soy una persona bastante ansiosa y pensar que el mundo en tan grande y hay tantos lugares por conocer me hace querer seguir viajando todo el tiempo”.

Nota por Martina Álvarez @martinaalvarezmar #Crouch #KOM #KeepOnMoving #GoExplore

 

¿Te animas a dar la la vuelta al mundo?

Amparo Lertora vivió una historia de amor alrededor del mundo conociendo los lugares más exóticos junto a su novio ¡No te pierdas los detalles!


“Vamos a dar la vuelta al mundo” le propuso Diego (Buenos Aires) a Amparo Lertora (Mendoza). Ella tenía dos trabajos, la casa y su vida en Argentina. Pero Diego insistió y juntos miraron el mapa, planearon los destinos y sacaron cuentas. Las ganas de ir por una aventura fueron más fuerte que los miedos y 8 meses más tarde lo que había comenzado como un sueño se convirtió en una experiencia que cambiaría sus vidas para siempre. 

Amparo y Diego se conocieron viajando una vez que él fue de visita a su provincia. Continuaron en contacto y él la invitó a Uruguay sin haberla visto de nuevo. Su encuentro en el país vecino fue tan lindo que desde ahí comenzaron a verse una vez por mes. Para hacerlo elegían un destino turístico nuevo en lugares cercanos como Buenos Aires, Mar del Plata, Chile, Mendoza, Uruguay y alrededores.

Siempre inventaban alguna aventura que duraba un fin de semana y se despedían como si fuera la última vez porque no sabían qué pasaría a la vuelta. Nunca descartaban la posibilidad de que alguno conociera a alguien o que el tiempo cambie los sentimientos. Pero nada los detuvo.

Sus encuentros continuaron hasta que fueron por el gran viaje. Su plan consistió en recorrer 28 países en 9 meses. Era una promoción aérea que Amparo “no sabía ni que existía”.

Recorrieron el mapa de punta a punta y sus días se convirtieron en hazañas viajeras. Empezaron por Estados Unidos y continuaron por Europa, África, Asia, etc. Entre los lugares más exóticos que conocieron se encuentra Kenya, Israel, Egipto, Turquía, Shangai, India y Nepal. Durante el viaje les gustó todo porque  “Cada rincón tenía una historia que contar”.

Un lugar especial para “Ampi” fue Capadocia, la ciudad de piedra en Turquía. La aventura turística consiste en contemplar la ciudad volando en globo aerostático al amanecer. Ella siempre lo miraba en fotos. Cuando por fin sucedió Ampi sintió que “Flotaba en un sueño”. Le emocionó el lugar porque tenía una vista especial.

Algo que les regaló viajar fueron sus hobbies. A Amparo siempre le había dado miedo el mar. En su viaje lo enfrentó. Aprendió a bucear y surfear. Indonesia, Nueva Zelanda y Australia fueron de los mejores destinos para practicar estos deportes. Ahora cuando planea un viaje son prioridad en la selección de los destinos.

Después de vivir unos 9 meses con la mochila al hombro, terminaron su travesía en Australia. Desde allí cada uno tenía un pasaje de vuelta a sus respectivas casas en provincias diferentes. Por suerte la aventura no terminó ahí. A una semana de su vuelta, ella fue a visitarlo a Buenos Aires. No tenía valijas pero decidió quedarse igual. Buscó trabajo y mágicamente apareció una oferta laboral inesperada a la semana. Encontraron una casa para alquilar y ahora viven juntos.

Siempre con ganas de seguir explorando, Amparo y Diego, hacen 2 viajes al año en donde persiguen el verano y el mar. Cuando volvieron se dieron cuenta que querían inspirar y transmitir lo que vivieron a todo el mundo para que la gente se anime a hacer lo que le gusta.

Hoy Diego tiene Crouch, una marca de ropa ideal para viajar en la que, junto con Amparo, transmite este espíritu soñador y aventurero en cada cosa que hace. ”Si estás abierto y te imaginás haciendo algo, después el destino y las energías van solucionando todo¨ sostiene firmemente Ampi.

❤ Podés seguir sus historias viajeras en Instagram @amparo_lertora 

 

Nota por Martina Álvarez – @martinaalvarezmar #Crouch #KOM #KeepOnMoving #GoExplore 

Viajar sobre ruedas y con cámara en mano

¡Conocé la vida de este fotógrafo que se dedica a explorar los lugares más remotos del mundo en bicicleta!


Sensación de libertad, viento en la cara, cuerpo oxigenado, silencio y conexión con la naturaleza, el cicloturismo te lleva a recorrer el mundo de una manera diferente. Matías Hyde, fotógrafo y aventurero, disfruta de conocer distintos paises en bicicleta. Viajó por Australia, el norte de Nueva Zelanda, la India, Portugal, España e Inglaterra, entre otros.

A través de sus 5 sentidos, Matías conoce el planeta sobre ruedas viviendo con lo necesario y conectando con el lugar que tiene presente. “Personalmente, encuentro que lo adictivo del cicloturismo es el reto mental y físico que supone, pero también la increíble simplicidad de vivir estrictamente con lo indispensable, y nada más, sin medios sociales de por medio¨.

Para Matías viajar en bici implica una forma de meditación porque lo lleva a sentir consciencia plena del momento presente, a sentir y sufrir cada desnivel en el terreno, los cambios de temperatura, los aromas en las distintas ciudades y los cambios de luz: “en las largas horas de pedaleo y silencio, terminás por observar tus propios sentimientos y pensamientos de una forma pausada, pero rítmica¨.

Además de padalear, Matías, tiene otra pasión que disfruta en sus viajes: la fotografía. En este momento realiza un proyecto en la India, donde sigue el crecimiento de una niña llamada Anju con una pequeña minusvalía en una familia de pastores en las montañas de Dharamsala.

También explora las ciudades de Buenos Aires y Madrid, donde tiene familia y amigos, capturando imágenes callejeras. A diferencia de la mayoría de los viajeros que sacan fotos, no sube instantáneamente sus imágenes a las redes sociales. Para él lo lindo de la fotografía se encuentra en el proceso temporal que lleva. Después de tomar una foto prefiere “tomar distancia emocional de ellas, examinarlas de una manera más crítica y exhibirlas con un orden que tengan un impacto y un sentido narrativo.”

Tuvo la suerte de comenzar a viajar desde que tiene un año y medio por sus visitas familiares a Madrid. Cuando creció la curiosidad lo llevo a seguir ese camino de manera independiente bicicleteando y capturando con sus imágenes nuevos lugares en el mapa. “Viajo solo, pero nunca siento soledad, más bien al contrario, una profunda conexión con el entorno y la gente que lo habita“.

 

Si querés ver las fotos de Matías!
Blog: matiashyde.tumblr.com
Instagram: @matiashyde
Su proyecto del Himalaya: https://visura.co/user/matiashyde/view/anjali-kumari?embed=true

 

Nota por: Martina Álvarez @martinaalvarezmar #Crouch #KeepOnMoving #KOM #GoExplore

 

Javi Miguens, un año off en Australia

Javier Miguens se animó a cumplir el sueño de muchos, tomarse un año off en Australia. Enteráte cómo es la vida en ese paraíso!

Javi Miguens (24) vive en Dee Why, Sydney, con su novia, a dos cuadras de la playa. Se levanta bien temprano para ir a visitar el mar antes de ir a trabajar, mira el tamaño de las olas y se empapa de la energía marina para encarar su día de una manera distinta.

Su oficio es el de jardinero, trabaja con las plantas al aire libre. Es un trabajo satisfactorio pero cansador, apenas termina va al mar para recuperar energías.

Si las olas a la mañana parecían buenas, el día laboral termina antes porque todos quieren ir a surfearlas.  A la playa llega en longboard cargando la tabla y el mate. Cuando sale de surfear, Javi disfruta de mirar el atardecer con sus amigos. 

Aunque trabaja mucho, siempre hay al menos un ratito del día para dedicarle a lo que más el gusta: el surf y su cámara. Se divierte volando el drone por el paraiso Australiano y captura fotos de la naturaleza. Y, como si fuera poco, los fines de semana son de roadtrips, playa y descanso.

Hay días en los que trabaja más de lo normal con el objetivo de ahorrar para viajar. Trabaja de lo que surga: construcción, mudanzas, limpieza, etc. Hace poco tuvo ese propósito y lo cumplió: hoy está viajando por Indonesia con su novia, absorbiendo la cultura del lugar y persiguiendo las increíbles olas de Bali, el sueño de cualquier surfista.

Siempre con un alma viajera, Javi, antes de pisar Australia, anduvo por la India, Nepal, Costa Rica, Nicaragua, Panamá y Estados Unidos, entre otros. En el futuro le gustaría generar un trabajo que esté aliado a este estilo de vida alejado de la rutina y cerca del océano. “Mis días antes no tenían el placer de vivir cerca del mar. Eso es lo que más agradezco. El mar tiene una energía diferente, siento que es un lujo como ningún otro¨.

¿Te quedaste con ganas de ver más fotos viajeras? ❤ Seguilo @javmiguens / www.javiermiguens.com

Nota Por Martina Álvarez @martinaalvarezmar #KOM #CROUCH #GOEXPLORE

 

Mamá viajera en busca de lugares paradisíacos

“Donde caben dos siempre cabrán tres” Dice la chilena Teresa Razmilic (28) madre & backpacker, que recorre el mundo con su familia. De chica soñaba con despertarse en un lugar distinto cada mañana. Comenzó viajando sola y cuando conoció a Francisco, su pareja, viajaron juntos. Tuvieron un hijo y sus amigos creyeron que los viajes terminarían, pero esto no los detuvo. Los 3, entre chupetes y mochilas, se lanzaron a la aventura! 

¿Cómo empezaste a viajar?
Mi primer gran viaje fue cuando terminé la universidad y decidí tomarme un año para recorrer Asia. Algunos trayectos los hice sola, otros con una amiga y finalmente con Francisco, mi novio, con quien recorrimos la India 3 meses. Desde entonces no hemos parado de viajar, incluso después de que naciera nuestro hijo Lucas.
Además, viaje mucho durante mi infancia. Mi mamá es española entonces yo vivía la mitad del año en Chile y la otra en Madrid. A medida que iba creciendo y me iban dando más libertades aprovechaba para escaparme y recorrer. Cada vez que volvía de un viaje tenía la sensación de que había sido corto y nunca era menos de un mes.

¿Cuántos paises conoció tu hijo?
Mi hijo ha estado en la Patagonia chilena, España, Paris, Amsterdam, Miami, Tailandia, Cambodia, Indonesia, Kuala Lumpur, Singapur, Sri Lanka, EEUU y algunas islas del caribe.

¿Cómo es la interacción de tu hijo con otras culturas?
Increíble, corre a darle la mano y a hablar con todo el mundo. Los niños tienen esa capacidad de ver a todos como iguales y a la gente le gusta. Reparte besos y abrazos a quien se lo pida. Llama mucho la atención en el extranjero, sobre todo en Sri Lanka por su pelo casi blanco. Cuando fuimos lo rodeaban familias enteras para tocarlo o sacarle fotos. La interacción con otras culturas es lo que más me gusta de los viajes y creo que ser tolerante a lo diferente es la mayor enseñanza para un niño.

¿En qué cambió tu manera de viajar ahora que tenés un hijo?
Jamás nos privamos de un paseo o excursión, hacemos todo lo que podemos. Obviamente tratamos de que el viaje sea lo más amigable para él. Nos trasladamos de noche o a la hora de la siesta para que vaya durmiendo, no podemos bajar a bucear los dos juntos y evitamos destinos selváticos o con mucho bicho. No somos aprensivos, pero tampoco nos exponemos innecesariamente. Siempre me ha gustado viajar lento y quedarme muchos días en cada lugar ahora con mi hijo con mayor razón lo hago.

¿Qué vas descubriendo de tu hijo en los viajes?
Me imagino que llevar a los hijos de viaje es un tremendo estímulo para cualquier niño, pero en Lucas particularmente yo veo cambios importantes. Es un niño que se sorprende con todo, super curioso y con mucha personalidad. Habla y es cariñoso con todos sin importar la raza, la edad, que tenga burka o turbante. Lucas es un amante de todo lo que ve, las motos, los árboles, los animales, las vacas. Aprende palabras que se le mezclan con su propio idioma y meses después se acuerda de cosas que nos dejan sorprendidos. Creo al menos que el haber vivido en Bali ese tiempo influyó algo en el niño que es hoy en día, enseñándole a adaptarse al cambio y a ser independiente de apegos a lugares o cosas materiales.

Si tuvieras que elegir un país para asentarte con tu familia ¿Cuál sería?
Por el momento tengo mi foco puesto en Bali, quiero volver como sea. La calidad de vida, la paz, la gente y su esencia me enamoró. Lucas fue feliz ahí y creo que es un super destino para familias con niños chicos. Ocupa el número uno en la lista.

¿Cómo te gustaría que fuera la educación con tu hijo?
Con la educación vivo en una constante contradicción personal. Me encantan las instituciones que potencian la creatividad en los niños y la sustentabilidad del planeta. Pero también entiendo lo competitivo que es el mundo, por lo que me gustaría darle las mejores herramientas para que se desenvuelva como quiera y tenga la capacidad de tomar el camino que le haga más feliz. Por ahora no he encontrado una institución, al menos en Chile, que sea lo suficientemente buena
académicamente sin coartar el pensamiento y la imaginación de los niños. En Bali hay un colegio que incluye ambas cosas se llama The Green School y me encanta.

¿Cómo te imaginas en el futuro?
Hoy en día estoy más centrada en el “hoy”. Antes era muy de planear el futuro y la vida se ha encargado de cambiar mis planes. En el futuro cercano queremos volver a Bali, por lo que hoy estoy trabajando en conseguirlo de manera más responsable. Después de eso, ya se verá.

¿Qué consejo le darías a alguien que esté pensando en viajar?

Que lo haga. Irse no implica para siempre, uno puede experimentar, viajar, tratar y si se equivoca, siempre podrá volver. Probablemente la vida no haya cambiado demasiado al regreso, pero la experiencia los va a cambiar a ellos y va a crear ese interés por conocer el mundo, respetarlo y cuidarlo. Viajar genera tolerancia y apertura de mente. Ser viajero no es lo mismo que ser turista, el viajero ve los viajes como parte de su vida.

❤ Podés seguir sus aventuras en:
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Facebook: /conchupeteymochila
Blog: conchupeteymochila

Nota Por Martina Álvarez @martinaalvarezmar #KOM #CROUCH #GOEXPLORE

 

¡Saltá, ahí está! grito el capitán.

¡Saltá, ahí está! grito el capitán. Me asome a la punta del barco y me encontré con el tiburón ballena. Era más grande que el navío que nos llevaba. Observé su lomo azul con manchas claritas y oí el chorro de agua mientras respiraba. Sin pensarlo cerré los ojos y nade con él. Todo sucedió en un segundo pero lo recuerdo en cámara lenta. Ese día el mar me abrazó fuerte y supe que no iba a soltarlo nunca más.

Tenía 21 años cuando decidí que quería viajar, había terminado la carrera de Comunicación Social y quería irme unos meses. Para ahorrar, empecé a trabajar en marketing de moda en Capital Federal. Realizaba videos de campaña, redes sociales y acciones de publicidad para marcas premium. Un mundo que hoy parece muy lejano desde mi nueva oficina: el mar.

Pasó un año, reuní el dinero y con mucho cariño me despedí de mis compañeros de trabajo. No me fui enojada. Cargaba con la mochila de una relación anterior de 5 años en la que sentía que había regalado mucho mi tiempo y ahora necesitaba enfocarme en mis cosas. Encontrarme. Además, tenía un novio nuevo al que le prometí que volvería después de 6 meses y nunca lo volví a ver.

El plan de viajar únicamente por unos meses venía de que yo solamente había ido a Uruguay, no conocía ningún otro lugar del mapa y no sabía si iba a extrañar. Australia fue el primer destino. La razón de la elección fue que estaba rodeado de agua y quería vivir cerca del mar. Mi idea inicial era ir sola pero a último momento, mi mejor amiga decidió sumarse unos meses y yo me puse feliz. Me enamoré del país apenas llegué, de su gente y su cultura. La segunda semana le dije a mi familia que iba a quedarme todo el año. Trabajé de todo: heladera, mucama, kioskera, niñera y hasta en una fábrica empaquetando comida.

Todavía no había buceado pero sentía la conexión con el océano. Ibamos con mis amigas a escribir frente del mar, nadar y hacer snorkel. Mi primer encuentro cara a cara fue en Asia. A mitad del viaje por Australia decidimos ahorrar con las chicas y nos fuimos a recorrer el sudeste Asiático. En Tailandia hice mi primer buceo. Sin entender mucho de qué se trataba, decidí separarme de mis amigas y quedarme en la isla de Koh Tao para sacar mi licencia de Open Water – es lo que te habilita a ser buzo independiente en cualquier lugar del mundo- Para esto tuve que modificar un poco mis planes porque no me alcanzaba el dinero. Después de Tailandia recorrí Vietnam, Camboya e Indonesia, en todos ellos mi mente continuaba bajo el mar. En Indonesia lo sentí de manera muy fuerte. Siempre iba a hacer free diving y nadar con las tortugas.

Cuando regresamos a Australia tuve un mes en el que estuve sin mar. Me fui a trabajar de vendedora de sabanas a la ciudad de Brisbane, el motivo era poder ahorrar y comprarme el boleto de vuelta a casa. Ese mes sentí la necesidad de agua más que nunca. Tenía un día libre y me tomaba el tren que era carísimo solo para ver un poco de azul. Quería realizar los cursos de buceo que me faltaban para poder trabajar en el agua. Me la pasé googleando hasta las 5 am posibles lugares para hacerlo y apliqué por internet a un trabajo en México donde me ofrecían alojamiento y comida a cambio de mis cursos. Después de un par de entrevistas por skype me aceptaron. Me quedaban tres meses de visa Australiana y el plan fue ahorrar para poder ir. Cumplí con el objetivo. Volví a Argentina después de un año, visité a mi familia y tuve que darle la noticia a mis amigas que en dos meses me iba de nuevo, esta vez al caribe.

En México perfeccioné mis técnicas y tuve acceso a buceos que de otra forma jamás hubiese podido pagar. Buceé en Cenotes, realicé mi primera inmersión nocturna y el primer buceo profundo a 35 metros. Tuve la suerte de ser guía de tiburones ballena, una experiencia que cambió mi visión del mundo para siempre. Sentirme tan chiquitita al lado de un animal tan grande hizo que entienda y admire la fuerza de la naturaleza: ella es quien manda y nosotros somos solo un puntito más de su reino.

En Cozumel vi mi primer tiburón y me enamoré. Era un nodriza de dos metros. Me pareció elegante ver sus branquias respirar y amé sus aletas puntiagudas. Me dio curiosidad y me acerqué enseguida. Confirmé que siento una atracción gigante por la vida marina. Después de dos meses y medio continué mi viaje por el mar del caribe y partí para el archipiélago Bocas del Toro, Panamá. Allí aprendí a ser guía de buceo y tuve mi primer trabajo pago como Dive Master. En Bocas aprendí mucho sobre el trato de los clientes, los miedos de las personas a la hora de sumergirse, cómo prevenir y solucionar posibles problemas, etc.

Mi trabajo se convirtió en mi familia. Después de 10 meses en la isla volví nuevamente a Buenos Aires. Intenté quedarme pero me llevó un sueño: conocer Hawaii. Era una fantasía que tenía desde chica y decidí cumplirla. La mejor experiencia hawaiana fue un buceo en la isla de Molokini, un cráter que se encuentra en Maui. La familia Argentina-hawaiana para la que trabajaba de niñera me contacto con un amigo de ellos, fotógrafo de National Geographic y me regalaron un buceo allí. Había miles de peces, de tantos colores y distintas especies que parecía como nadar en una bolsa de skittles.

Hoy me encuentro en Bocas del Toro, de nuevo, trabajando como buza y fotógrafa bajo el agua. Además de hacer este blog, escribo notas sobre el océano en el medio digital sustentable La Bioguía. Ya pasaron 3 años desde mi viaje a Australia. Desde ese primer buceo el mar se convirtió en mi brújula. Viajo para buscarlo, viajo para encontrarme.

Nota por Martina Álvarez – Gracias por leerme! Podés seguir mis historias en @martinaalvarezmar y www.facebook.com/almarvoy ❤