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6 cosas que aprendí viajando (entre muchas otras)

 

Nota por: Martina Álvarez
Follow her adventures in: @martinaalvarezmar

 

“Los encuentros son respuestas a preguntas que tal vez no nos hicimos todavía” – Rilke. En mis viajes, como en la vida, aprender sucede en cada lugar y en cada persona que se cruza en mi camino.. Comparto con la Komunidad Crouch 6 cosas que aprendí viajando (entre muchas otras):

1-   La sonrisa es el lenguaje universal: Demasiadas veces me perdí en lugares que no entendía ni una sola palabra, pero facilmente pude entender quien quería ayudarme y quien sería amigo. La sonrisa, genuina y auténtica, es el lenguaje que traspasa las fronteras. Despierta la intuición de amistad que nunca falla y le gana a cualquier diccionario o google translator.

2-   La plata no es una traba para viajar: Mis mayores trabas siempre estuvieron en la desconfianza e inseguridad. Una vez que me animé a llegar al destino que soñaba o a hacer la actividad que quería, el universo me ayudó. Siempre apareció una alternativa económica para hacer lo que me gusta, un amigo local en el lugar indicado, un dato inesperado, un voluntariado posible, etc.

3-   La familia no es solo de sangre: Viajando he establecido vínculos que jamás pensé que era posible tener lejos de casa. Conociendo hermanos de corazón, amigos que no solo compartieron alegrías, sino que me dieron un techo, me abrazaron cuando me sentí sola o me cuidaron cuando me enfermé.

4-   Las mejores experiencias no se compran: Los mejores recuerdos que tengo de mis aventuras son experiencias que, aunque tuviera todo el dinero del mundo y quisiera repetirlas no podría hacerlo. Son memorias que, con mucho cariño, guardo entre mis recuerdos viajeros. Por ejemplo: encontrándome abajo del agua a determinado animal que jamás esperaba ver, surfeando alguna ola por la que puse mucha energía y esfuerzo, explorando con amigos lugares en bicicleta o alguna charla profunda desde algún barco. 

5-   Hasta el viaje número 80000 va a ser desafiante: Viajando ( y en la vida misma)  nunca dejo de aprender. A veces hay una creencia falsa entre los viajeros, que quien recorrió más países está más canchero, confiado. Nunca faltan los desafíos en un viaje. Aún cuando pienso que ya aprendí todo sobre un lugar, siempre se cruza alguien nuevo en mi camino que me hace preguntarme algo que no había pensado hasta el momento, que me lleva a repensar una decisión,etc. Cada etapa de viaje es nueva e implica una experiencia nueva, incluso aun, cuando vuelvo a al mismo lugar.

6-   Viajar tiene su precio (y no es el económico): Las cosas no son color de rosas cuando viajas, hay momentos de crisis, momentos en que las todo sale patas para arriba y pensas en volver a tu casa. Momentos en que extrañas a tus amigos y querés estar ahí. Crisis en que querés ver a tu hermana con quien no tenés que explicarle desde cero cómo fue tu vida para que entienda por qué hoy sos así, porqué esto te duele o hay cosas que te dan risa. Sin embargo, esos momentos te hacen más fuerte, y es lindo también recordar las raíces y extrañar para que no falten razones para el lugar de origen. 

#Crouch #KOM #Travelers #KOMmunity #PlanerLovers

Viajando con amor al arte

Esta pareja de artistas viaja explorando el mundo, conectando con la naturaleza, escribiendo y cantando!

Manuel Pozzi y Dolores Campos son una joven pareja de artistas viajeros. Él es músico, ella escritora y entre lapiceras, cuadernos y acordes, exploran el mundo de la mano! Ellos son parte de nuestra KOMunidad de viajeros Crouch, en esta nota nos cuentan cómo pasan sus días haciendo lo que más les gusta..

¿Cómo arrancaron a viajar juntos?

Nos conocimos en Utah y desde ese día no dudamos ni un segundo. Tuvimos unos conexión instantánea. Nos fuimos de viaje juntos por el desierto en mi van y en el momento en que nos tocaba despedirnos, porque Lolita viajaba para Haití, nos dimos cuenta que no queríamos que fuese una efímera historia de amor viajera, queríamos, por primera vez, compartir este estilo de vida con alguien. Pusimos el corazón sobre la mesa y nos animamos a decir que los dos estábamos dispuestos a arriesgarlo todo. No estábamos acostumbrados a extrañar a alguien, somos muy desapegados, pero esos meses separados fueron una agonía. Nos reencontramos en Costa Rica y planeamos hacerlo todo juntos. Sentimentalmente fue facilísimo y en cuanto a estilo de vida más, jaja, somos dos gotas de agua!

¿En qué momento es el que más conectan cuando viajan?

Es como si nuestros ojos fuesen al compás. Cada vez que llegamos a un lugar decimos al unísono “woooooow” y nos miramos y nos reímos por coincidir tanto en gustos. Nos flipa la montaña, los lagos, el mar, la vida de las estrellas en la noche, las fugaces, la naturaleza en su totalidad. Tanto que cuando llegamos a ciudades, nos calmamos entre los dos diciendo “ya nos vamos tranqui” jaja.

¿Qué es lo que más les gusta de viajar?

Todo. El candombe de la aventura y la odisea sin saber el final. Bañarse con 2 botellas de agua, dormir en el auto, ser tu propio amo, dirigir tu tiempo, tu descanso, tu meditación. El hermoso juego de ser un recién nacido en alguna cultura que estas conociendo por primera vez y sumergirte en sus costumbre, colores , ritmos y a veces hasta vestimenta! Viajar es vivir enamorándote por primera vez, y a quien no le gusta ese cosquilleo en el estómago ! Te volves culto, curioso ¡Un chusma del mundo!

¿Qué países recorrieron ya?

Juntos recorrimos parte de Estados Unidos, Hawaii, Centro América y ahora estamos recorriendo Europa

¿Qué países les gustaría recorrer?

Todos. Absolutamente todos. Y más de una vez.

¿Cómo manejan sus tiempos con el arte de cada uno? ¿Cómo encuentran ese tiempo de conexión con uno mismo entre tanta aventura viajera?

Es súper natural, no lo forjamos. Somos un músico y una escritora, usamos ese ritmo de viaje a nuestro favor. Tanta información nos inspira muchísimo, dejándonos siempre un rato en el día para dedicarle a eso que nos apasiona. No tenemos una regla ni un horario, el que entra en la órbita de la inspiración es abducido y no vuelve hasta previo aviso jaja, y generalmente contagia al otro. A veces es un tiempo largo y otras veces solo instantes donde tomamos notas y seguimos. Los días de lluvia son claves para darle rienda suelta a lo vivido.

 ¿Qué es lo lindo de viajar acompañados?

Lo lindo de viajar juntos es justamente eso, la compañía. La complicidad del chiste malo, la imaginación del otro con la comida, la creatividad para resolver el inentendible alemán, la sujetada de mano cuando no podes más en alguna escalada, el partir el chocolate al medio, cumplir el rol de canilla con una botella mientras te bañas escondida en el bosque, compartir la manta en una noche helada, las mil historias previas a conocernos y que nos hicieron quienes somos, cantar juntos el estribillo de nuestras mil canciones favoritas, el “viste esa fugaz???”, el “si vos queres vamos! ”, hacer el amor con mil escenarios distintos, y la infaltable broma de esconderse algo. Todo lo diario, cotidiano, que se vuelve plural.

¿La mejor anécdota que les ocurrió viajando?

Uff. Tenemos miles, somos muy colgados los dos y de esas tenemos incontables. Pero la mejor creemos que fue cuando Lolita se rompió el coxis tirándose de una cascada de 30 metros, y cuando Manu se acercó a rescatarla, empezó a preguntarle las típicas cosas médicas y ella respondía “que te haces el doooooctooorrr” muy enojada.

¿Cómo se las ingenian para vivir haciendo esto?

Trabajamos con marcas generando contenido. Con eso sobrevivimos. También frenamos de vez en cuando en algunos lugares que nos gustan mucho y nos buscamos algún que otro trabajo que nos ayude a ahorrar. 

¿Qué consejo le darían a alguien que quiere hacer lo mismo y no se anima?

Anímense. No existe el fracaso. Si hay alguna voz que te dice que lo hagas, aunque la calles, va a pasar el tiempo y va a seguir gritándote, así que más vale darle bola para que no termine aturdiéndonos. Es probar. Quedarse con la duda es un crimen para nuestra conciencia, es mucho mejor darnos el gusto y sacarnos la intriga de lo que pudo haber sido. Pero si vas a hacerlo, hay que ponerle, como a TODO, el cien, quinta a fondo y lo indispensable, muchísimo amor. Pues no es más que nuestra vida la que está en juego, así que hay que mimarla, complacerla y serle fiel. Ejemplos sobran, no vamos a ser los primeros ni los últimos, somos parte de una comunidad ¿Conocen algún viajero arrepentido de haber emigrado?

Nota por Martina Álvarez
Instagram: @martinaalvarezmar

 

Podés conocer más sobre Manu y Lolita en su instagram: @soymanupozzi @camposlolita

 

#Crouch #KOMunity #TravelBlog #PlanetLovers #Explore 

Viajar 3 años por Latinoamérica retratando la naturaleza

Álvaro Alfonso Anguita, Argentino de 31 años, viajó retratando la naturaleza y conociendo paisajes por América Latina. Hoy vive en Brasil, cerca del mar donde con sus colores y pinceles inspira a soñar y conectar con el planeta. ¡ No te pierdas su entrevista!


 

¿ En qué consiste tu arte?

Mi arte consiste en poder hacer lo que me gusta para siempre. Mi búsqueda comenzó con la idea de resolver esta ecuación tan complicada que todos tenemos entre el trabajo y el ocio.Con esa idea inicial fui encontrándome con el pintor que hoy soy.

¿Cuándo comenzaste a pintar?

El arte en mi vida comenzó con la figura de mi abuelo paterno. Un hombre que además de hacerse de abajo, fundar su propia empresa y criar a dos hijos, encontró la forma de divertirse como un niño todos los días. Ahí estaba su arte, junto con los increíbles lienzos surrealistas que pintaba. Él tenía un mágico atelier que hipnotizaba a todos sus nietos. En su pequeño estudio con olor a trementina, había objetos exóticos de sus viajes colgados en las paredes y un sinfín de obras enigmáticas.  

¿En qué te inspiras cuando pintas?

Mi pasión está en la naturaleza que es donde quiero estar presente en cuerpo y alma hasta el final. Para mi la naturaleza es lo más puro y perfecto, a mi me gusta plasmar esos colores y lugares tan especiales.

En tus obras se ve hace muy presente el océano ¿Cómo es tu conexión con el mar?

El mar marcó mi vida por completo. A través del surf conecté con el océano de una manera diferente. De chico tuve la suerte de ir de vacaciones a pinamar. Desde que surfie la primera ola, pase mis días en la ciudad soñando despierto con el próximo encuentro. Cuando veraneaba en la costa mientras la mayoría de mis amigos se iban al boliche, yo decidía ir a dormir a la playa, con una bolsa de dormir y una cindor, para esperar la ola y ver el amanecer desde adentro del agua. El mar me despeja la cabeza, me oxigena y le da color al resto de las cosas. Fue ese vínculo que me llevó a tramar el resto de mi vida de cerca del mar.

¿Cómo llegaste a hacer lo que gusta?

Creo q las cosas se fueron dando solas, naturalmente. Siempre que tomo alguna decisión de relevancia dejo que me guíe el corazón y trato siempre de ser honesto conmigo. En el 2010, me fui definitivamente de Bs As, para eso tuve que trabajar en una oficina algunos meses, pero siempre sabiendo que había un objetivo detrás. Así llegué al principio a Brasil, luego con Sol, mi novia anduvimos por Nueva Zelanda un año y a la vuelta decidimos que queríamos recorrer nuestro continente en camioneta. Fue en ese viaje hacia México que antes de que se agoten los recursos se le ocurrió a Sol comprar en Chile unas gorras y pintarlas.

¿cómo se vive el viaje pintando?

Viajar pintando es algo muy especial. Hay algo en el arte que atrae una energía muy buena, muy receptiva. Durante los últimos 3 años de viaje las gorras pintadas fueron el caballito de batalla nunca se dejaron de vender. Yo nunca use gorra así que cuando esta idea empezó a funcionar no lo podía creer. Fue tanta la demanda, que para cuando llegamos a Centroamérica, Sol también tuvo que agarrar los pinceles y terminó pintando unas cosas alucinantes. Además de las gorras, pinto cuadros, carteles y murales. Ese viaje fue muy especial, fue un regalo de la vida y lo abrazamos tan fuerte que nos trajo otro y cuando estábamos volviendo, más precisamente en Panamá, nos enteramos que ya éramos tres viajeros. Olivia nació a los dos meses de haber vuelto a Brasil.

 

❤ Si querés conocer más sobre el arte de Alfonso podés seguirlo en instagram @alf_arts

❤ Alf organiza retiros de surf & yoga en Brasil ¿Te gustaría ir? Podés tener toda la información la cuenta @surfandyoga.praiadorosa

Joven viaja a Budapest para ayudar a los refugiados

Conocé la historia de Noelle Crozier, la joven que estuvo en Budapest ayudando a los refugiados de Siria, Afganistán, Cuba y Somalia a que se insertaran en la sociedad Húngara.


Tras quedarse sin trabajo Noelle Crozier (24), Argentina y abogada, decidió darle un cambio de rumbo a su vida: viajar a Budapest y trabajar como voluntaria ayudando a la inserción social de refugiados que venían todas partes del mundo. ¡No te pierdas su experiencia!

¿Por qué elegiste Budapest?

Elegí Budapest porque era un destino en el que se refugia gente de todos lados. La mayoría de ellos vienen por guerras, otros por cuestiones económicas o políticas (como es el caso de Cuba por ejemplo). Quería colaborar y ser parte del cambio luchando por lo que yo considero que es la mejor solución.

Mi plan original era ir únicamente por 6 semanas a trabajar como voluntaria en Kalunba, la ONG que tenía como misión la inserción social de refugiados en la sociedad Húngara. Empecé a trabajar allí y me encantó porque sentí que estaba haciendo algo que implicaba un cambio directo en la vida de los otros, al final, decidí cambiar mis planes y terminé quedándome medio año porque estaba aprendiendo muchísimo.

¿Cómo definirías a un refugiado?

Un refugiado representa a una persona o una familia que se vio forzado a dejar atrás su país de origen o el lugar donde llevaba adelante su vida. Más allá de ser una decisión voluntaria, no era parte del proyecto de vida de esa persona y en la mayoría de los casos el traslado se debe a una razón de supervivencia.

¿A qué países pertenecen las personas que van a refugiarse a Budapest?

La mayoría de las personas con las que trabajaba eran provenientes de Siria, venían de las zonas más afectadas por la guerra. Tambíen habían muchísimos Afganos  y Persas (de Irán). Durante mis últimos meses en Budapest empezaron a llegar muchos chicos jóvenes de Somalía y otros países de África.

¿Cómo los ayudabas?

Las actividades que yo realizaba estaban limitadas al idioma por que mi conocimiento del Húngaro es nulo. Enseñe inglés en distintos niveles, organizaba con el grupo de extranjeros eventos sociales y de integración que podían ser desde tours por la ciudad, actividades culturales, días de deporte o recreación para fomentar la integración y ayudar a que se vayan generando lazos entre personas que en muchos casos, no conocían a nadie en la ciudad. Con ese motivo muchas de las clases eran grupales.


¿Cómo fue tu relación con ellos?

Todas las personas con las que me crucé tenían una historia de vida impresionante y se generaron vínculos muy fuertes. Recuerdo con mucho cariño a un chico de 12 años Sirio al que le enseñé a leer y escribir y a una mujer de Afganistán con la que viví unos meses.
También a una familia de Argelia que fue muy amable conmigo. Me recibió en su casa y me trató de integrar a su familia, me invitaban con ellos de viaje, al teatro y a almorzar. Cuando le pregunté porque me invitaban a todos los eventos de su familia me respondieron que era porque todos necesitábamos un grupo de contención y una familia cerca y me explicó que yo podía contar con ellos como si fueran la mía. Cuando se acercaba el final de mi viaje, necesitaba un lugar donde vivir y termine quedandome con uno de sus familiares.

 Cuando hablamos de refugiados ¿En qué aspectos crees que tenemos que generar más conciencia al respecto?

La “movilidad humana” es un derecho y tenemos que ser conscientes de esto. Cuando se trata de refugiados es importante entender que esa persona dejó atrás su país por que no quiere volver a una situación insostenible. En muchos casos hay una concepción negativa alrededor de quienes migran a otro país por “quitar trabajo” o utilizar beneficios únicamente considerados para los nacionales. Esto no les permite llevar adelante una vida plena en el país de destino y poder también aportar su granito de arena para construir un país mejor a través de su trabajo, iniciativas, impuestos, etc. 

¿Qué aprendizaje te llevás de esta experiencia?

Poder haberme dado cuenta que en todos lados la esencia humana es la misma y haber llegado a conectar con personas completamente diferentes a mí fue increíble ¡Ojalá ellos también se hayan llevado algún aprendizaje al compartir conmigo!

❤Podés saber más sobre Kalunba aquí 

 

#CROUCH #CROUCHBLOG #CHANGETHEWORLD #REFUGIADOS #TRAVEL 

 

Recrear viajes con las manos

Nota por Martina Álvarez
Instagram: @martinaalvarezmar

 

Algunos viajan persiguiendo olas, otros para perderse en las montaña. Vayas donde vayas nunca falta un artesano. Son viajeros eternos que recorren el mundo creando. Venden collares que son recuerdos, tejen ideas que representan una cultura y bordan tradiciones. Dedican su tiempo a hacer trabajos únicos que otros viajeros se llevan como amuletos, con piedras características del lugar, cargados de energía y amor por la persona que los creó. 

Inés Rodriguez Vazquez (28) Argentina y viajera, empezó haciendo artesanías casi de casualidad en Australia Byron Bay. Al principio, hacía trenzas ayudando en un local, el trabajo le parecía tan perfecto que nunca pensó que podía vivir de eso. Hoy, a dos años de su vuelta a Buenos Aires trajo a casa lo que más disfrutó del viaje: crear con las manos. Fundó “Mundo Filo” junto a su socia Dominique Gutierrez, un emprendimiento de bordados, intervenciones en ropa, accesorios y deco. “Todo hecho a mano y con amor”. Su taller queda en Tigre, junto al río, donde entre caracoles, piedras y plumas, fabrican piezas únicas inspiradas en sus experiencias viajeras.


¿Cómo comenzaste a vender artesanías?

Fue en Byron Bay, 6 meses después de haber llegado a Australia en 2014. Era invierno, temporada baja, y el pueblo estaba vacío. Había oído hablar mucho de ese lugar y estaba decidida a quedarme, no importaba haciendo qué. Contra todo pronóstico, se dió fácil y empecé a trabajar en un local de accesorios para una Holandesa. Al principio el trabajo era atender el local, hacer trenzas y apliques de plumas a la gente. Siempre me gustaron las manualidades, y me entusiasmaba la idea de volver a ponerme en la situación de “crear con las manos”, pero, al final la experiencia fue más allá: me ayudó a reconectarme con lo artesanal y sobre todo, con mi propia creatividad.

¿En qué consistía tu trabajo?

A medida que pasó el tiempo, la dueña del local empezó a darme más espacio y libertad para crear. Hacía muchos de los accesorios que vendíamos en el negocio, así que pasaba mis días entre hilos, caracoles, piedras, plumas y dijes. También empecé a vender mis artesanías con una amiga en un mercado que se hacía los sábados. Juntabamos caracoles, tronquitos, cañas de bambu y los transformabamos en móviles, atrapasueños, colgantes. En una de mis visitas a Argentina había aprendido a bordar, asi que de a poco se incorporaban telas con mensajes bordados y los cuadritos.

Nunca me lo tomé en serio. Por más que trabajaba sin parar, mi concepto de trabajo era otra cosa. Y esto era tan perfecto que no podía creerlo.

¿Qué fue lo que más disfrutaste en tu experiencia como viajera?

Creo que lo más lindo del viaje es conectar con un lado de la vida más simple, presente, y verdadera. En el viaje hay que sobrevivir, y para eso hay que ser creativos, hay que estar atentos a las oportunidades. Para sobrevivir hay que desafiar límites, derrumbar prejuicios, ponerse en situaciones incómodas, abrirse a conocer gente nueva, preguntar, explorar, animarse. Y en verdad eso se traslada a la vida, estemos o no lejos de casa, porque la vida en si es un tremendo viaje en el que estamos sobreviviendo todo el tiempo. Si algo me enseñó el viaje fue que esa manera de vivir es la que quiero mantener siempre, no importa qué este haciendo o dónde.

¿Cómo arrancaste a viajar?

Al principio la dinámica era irme y volver. Visité Costa Rica, Panamá, Ecuador, Perú, Brasil, Bariloche, Sudáfrica, México, India, Nepal, y varios paises del Sudeste Asiático. Viajar me conectaba con una sensación de libertad muy fuerte ¡Es cierto que uno crea la vida que tiene, y las posibilidades de creación son infinitas! Más adelante cuando aparecio la idea de irme a Australia, ya no había una vuelta clara en los planes. Y ahora la libertad se me presentaba en forma “sin fin” ¿Qué importa hasta cuándo?

¿Cómo fue la vuelta?

Nunca la llame vuelta. No lo tomaba (y todavía no lo considero) como algo definitivo. Llegué desafiando a Buenos Aires, bastante desconfiada de lo que la ciudad tenía para ofrecerme, con un pié acá y otro en cualquier lugar del mundo.

Hoy hace 2 años estoy acá. Vivo en Tigre y el mar se transformo en río. Me asocié con una amiga que conocí en Byron Bay y arrancamos con “Mundo Filo”, un proyecto de bordados e intervención textil. Abrimos un espacio que se llama La Quinta de Tigre, que ademas de ser nuestro taller de arte, es vivero y café. Empezamos a dar seminarios de arte textil, cursos de bordado y a trabajar con diseñadoras, marcas y emprendimientos.

También hacemos atrapasueños, móviles y accesorios como hacía en Byron Bay. Ya no junto yo los caracoles todas las mañanas, pero siempre que algún amigo va a la playa me trae su bolsita. Encontré la manera de traerme las plumas naturales que vendía en Australia y ahora las pongo en mi taller y en festivales y ferias. Este año trabajamos por segunda vez en el Lollapalooza, donde estuvimos haciendo una acción para Corona, realizando trenzas y apliques de plumas a la gente.

¿Cómo te encontraste haciendo eso que considerabas un hobby?

Siempre digo que no hubiera podido hacerlo de otra manera. Después de tanto viaje, no podía permitirme no disfrutar de mi vida. Ya sabía que con tantas opciones alrededor del mundo, no tenía excusas para quejarme por estar haciendo algo que no me gustara. Siempre es difícil animarse a emprender, confiar, entregarse a la posibilidad de no llegar a fin de mes, pero en este momento puedo darme el lujo de correr ese riesgo.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

Disfruto de no saber que día de la semana es, no sufrir los domingos ni alegrarme los viernes. Me encanta exigirme de más, y ejercitar todo el tiempo la creatividad. Tuve que ordenarme, poner horarios fijos de laburo y hacer calendarios pero no me pesan como antes. El trabajo artesanal no te permite hacer dos veces lo mismo, por más que se repitan diseños o colores, nunca el resultado es igual. Me encanta sentir que algo de mi identidad se ve reflejada con este proyecto, y que estoy siendo coherente con ese espíritu viajero simple, presente y verdadero que tantas cosas lindas me dio.

 

❤ Podés mirar las cosas copadas que hace en
Instagram: @mundo.filo
FB: /mundo-filo

“El viaje mental” reflexiones de una viajera

Una reflexión para vivir la felicidad de un viaje en todos lados.


Escrito por Martina Álvarez
Instagram @martinaalvarezmar

 

Hay lugares que parece que te estaban esperando. Son esos rincones del mundo que descubrís en un viaje y te hacen brillar los ojos cuando hablás de ellos.

Puede ser un pueblo chiquitito, alguna isla o playa desierta. Quizás sólo un punto en una ciudad. Son lugares especiales donde vibrás más alto y evolucionás. Conectás con tu esencia.

Rincones que te despiertan sueños o ideas, que quizás estaban olvidadas. Lugares donde te permitís conversar con personas que, sin saberlo, te guían, te hacen reflexionar sobre tu camino. Son maestros de vida.

En estos espacios estoy segura que no tuviste la mejor casa o un auto lujoso para moverte. Tampoco creo que te hayas vestido con tus mejores ropas. Pero seguramente sí tuviste atardeceres, risas, noches de luna llena, estrellas y alguna ola.

Es fácil detectarlos y difícil encontrarlos. Esos espacios donde al llegar hasta el panadero sin conocerte te sonríe. Y cuando el viaje se termina te vas con una retorcida en la panza pensando cuándo podés volver.

Esos lugares quedan en el alma. Podés mostrar una foto, la postal más linda, pero aunque te esfuerces no logras transmitir la esencia del lugar. Sentís que jamás van a entender porqué  fuiste tan feliz en ese momento. En el aquí y ahora que estabas viviendo.

Son las experiencias las que hacen el viaje y forman al viajero. Una parte de esos puntos mágicos se queda con vos siempre, descoloca tu personalidad y tus creencias. Y hace que cuando alguien nos cuente que estuvo ahí se nos escape un suspiro de nostalgia.

Es importante siempre detenernos mentalmente en estos lugares. Son herramientas de felicidad. Llaves para entendernos, observar qué miedos vencimos, qué aprendizaje nos llevamos y qué es lo que tanto disfrutábamos. Si los entendemos quizás tengamos suerte y podamos repetirlo con o sin atardeceres naranjas.

Esos lugares nos dejan enseñanzas para aplicarlas a lo que yo considero que es el mayor desafío del viajero: Vivir el viaje mental constantemente. Lograr ser, todos los días, un viajero feliz cerca y lejos de casa.

 

“El arte como un viaje” por Victoria Vucinovich

Artista Argentina y viajera, Victoria Vucinovich, refleja sus aventuras a través de sus obras y nos comparte esta reflexión ¡No te la pierdas!


Somos partículas minúsculas de materia en este planeta de entre miles de millones que flotan en un universo mucho más grande de lo que podemos siquiera imaginar. Pienso en lo pequeños que somos respecto al resto del universo. Pienso en todo lo que nos rodea, en todo lo que conocemos, en lo que creemos conocer y lo que aun no conocemos. Me pregunto, ¿Realmente quiero vivir mi vida en un solo lugar por el resto de mi vida? Habiendo tanto por explorar y descubrir. Definitivamente no. Ya desde mis primeros años de vida, mis padres inculcaron en mi el deseo del conocimiento, sobretodo aprender sobre las diferentes culturas y personas que existen en este maravilloso y diverso mundo en el que vivimos. Si pienso en mi infancia, la primero que se me viene son recuerdos de mis viajes en familia a bordo de una Combi Volkswagen del 93 en la que recorrimos de Norte a Sur, de Este a Oeste las rutas y ‘’caminitos’’ de la Argentina. Al abrirme a estas experiencias desde muy pequeña, aprendí sobre este diferente tipo de amor que me permitió conectarme verdaderamente con el mundo en un nivel espiritual. Ya sea tomando un té en un patiecito con la luz entrando por entre los arboles, buscando caracoles en una playa de arena o vagando por alguna nueva ciudad. Sin duda, el viajar me ha enseñado habilidades y proporcionado la confianza necesarias para animarme a más. A creer en mi misma. Ha ampliado mi comprensión del mundo. Me ha introducido a las más amable de las almas. Me ha enseñado lecciones invaluables que ninguna experiencia ‘’en casa’’ podría ofrecerme jamás. En estos viajes me he encontrado con todo tipo de personalidades, costumbres, música, colores y sabores. Todo ello constituye la identidad y la belleza propia de cada lugar. Estas vivencias despertaron en mi la necesidad de materializar estas experiencias. Mi vía de canalización es el Arte. Siempre me ha inspirado la belleza. Nunca en un nivel superficial, sino más bien como un concepto. Para mí, la belleza es simplemente la culminación de nuestros pensamientos, emociones y deseos. Algo que existe solo en nuestras mentes. Lo que puede constituir belleza en una cultura, puede repeler a otra. Cada cultura tiene su propia percepción de esta idea que nos conecta como seres humanos. Esto nos dice que la belleza no está ligada al plano físico, sino mas bien a una idea. Una invención e interpretación de cada mente humana individual que despierta algo dentro de nosotros. Eso es lo que represento en mi arte ; mi propia visión de belleza. Una pequeña parte de mí, mi experiencia y mi interpretación del mundo y esta idea traducida en una pieza de madera o papel.” By Victoria Vucinovich Travel Artist

Podés ver sus obras en su web vicuvuci.com 

Y seguir sus aventuras en instagram @vicuvuci

 

Viajar a través de la China Carracedo

En en el día de la mujer la China Carracedo, fotógrafa y viajera, nos cuenta sobre sus increíbles fotos y aventuras por el mundo ¡No te lo pierdas!


Nota por Martina Álvarez
Instagram: @martinaalvarezmar

 

“Cada lugar nos remite a un momento. A mi me encanta pensar en mis viajes y acordarme de la persona que estaba al lado mío cuando saqué esa foto. Mis fotografías representan una situación muy puntual del lugar. Cuando las tomo, busco que en ellas se reflejen los procesos que voy viviendo en mi vida, entenderlos y darlos a conocer.”

Así describe Inés María Carracedo su proceso fotográfico en sus viajes como en la vida misma. “La China” como le dicen sus amigos, es Argentina y tiene 25 años. Estudió publicidad pero se dio cuenta que su vocación y su espíritu iban por el lado de las imágenes. Fue inspirada por su papá, quien compartía el mismo amor por este arte.

Su primer viaje fue gracias a un despido, o más bien una “causalidad” esos hechos de la vida inesperados que te impulsan a que sucedan experiencias nuevas. Tenía 21 y trabajaba en un estudio de arquitectura. A la empresa económicamente no le fue muy bien y tuvieron que recortar a gran parte del personal. Su indemnización, a pesar de los nervios que le trajo, la tomó como una oportunidad. Sin mucha expectativa se sumó al plan de sus amigas: viajar por Ecuador, Costa Rica y Panamá.

El viaje fue intenso: se asombró, desestructuró y enamoró por primera vez. Confiesa que vivió experiencias muy fuertes en el amor y gracias a ellas puedo representar muchos de los procesos que vivió en sus postales viajeras. Durante su aventura por Centro América, la falta de dinero nunca fue un impedimento. Tuvo que vender sandwiches en la playa junto a sus amigas para poder recorrer los destinos planeados Si querés viajar podés” dice la China.

Hoy busca que el viaje la haga mejor persona, “poder encontrar aquello que el entorno le ofrece para aprender. Le gusta viajar lento y liviano sin mucha planificación sobre los lugares que va a descubrir. Prefiere quedarse un mes en cada destino. Lo suficiente “para que el de la frutería de a esquina la conozca” ¿Su objetivo principal? Ir hacia lo atípico y lo rústico.

Recientemente regresó de un viaje por Marruecos, recorrió este país de África junto a su pareja y con cámara en mano.

Sacar fotos la ayuda a conectar con los detalles del lugar de manera profunda, observando con extrema atención. Si es un atardecer se fija de qué lado sale el sol, cuáles son las aves que hay ahí, cómo es el camino que recorren, etc. Lo que más le gusta es poder compartir ese instante que disfrutó y le hizo tan bien. 

Entre las mejores experiencias que vivió durante un viaje se encuentra viajar en “furgoneta”, como le dice su novio español. “Termina el día, cerrás la puerta y estás en tu casa. Es tu lugar seguro. Además, lo más lindo es poder compartirlo con alguien que querés” .

Como mujer, reconoce que hay mucho prejuicio viajando, pero también le alegra que haya cada vez más chicas que se animan a hacerlo. “La clave para sentirte segura y encaminada es volverte una con entorno. Ser observadora y entender que vas acompañada con el universo que trabaja con vos. Si estás en ese lugar es porque sos muy afortunada y lo pediste desde un lugar muy sincero de tu corazón.”

♥ Si querés mirar sus fotos podés seguirla en Instagram @chinacarracedo / Facebook: China Carracedo Photography

 

#Crouch #KOM #Adventure #Travel #GoExplore #KeepOnMoving #WildWoman

 

Vivir filmando el mundo

No te pierdas la Entrevista a Lautaro Rossi ¡Él Argentino que se dedica a viajar filmando el mundo!

Nota por Martina Álvarez
Instagram @martinaalvarezmar

 

Lautaro Rossi, Argentino de 25 años, luego de conocer Indonesia y quedar fascinado, decidió que viajar sería parte de su rutina y no algo que haría una vez al año en cuando tuviese vacaciones. Para esto combinó su elección con un arte: La filmación. 

¿Que te llevó a elegir viajar como estilo de vida?

Para mi invertir en viajar es invertir en VIVIR! Siempre me gusto viajar, conocer nuevos lugares y culturas diferentes. Salir a descubrir el mundo, alejarme de la comodidad de mi casa, salir de mi zona de confort. Tuve la suerte de viajar mucho con mi familia desde chico. Y después empecé a viajar solo, con amigos, con mi novia.

¿Qué lugares te marcaron? ¿Por qué?

Tuve la posibilidad de conocer la India y eso me ayudo a chocarme con otro mundo totalmente diferente al que estamos acostumbrados, aprendí a relacionarme diferente, a manejarme de otra manera. India me ayudo a darme cuenta que somos tan chiquitos en este mundo tan grande que nos rodea y como dice Mark Twain: ¨Nadie adquiere una visión amplia, saludable y generosa si se queda en una esquina de la Tierra toda su vida¨.

Creo que cada lugar tiene su magia… pero si tengo que elegir un lugar al que me gustaría volver, elijo Indonesia porque además de ser un lugar increíble, fue el primer destino que hice solo como mochilero.

¿Que aprendiste en tus viajes y aventuras por el mundo?

Aprendí a conocerme a mí mismo, lo que me gusta, lo que no me gusta tanto, como me manejo frente a diferentes circunstancias. Todo es aprendizaje. Además, viajando me inicié en el mundo de la filmación y descubrí que esa era mi máxima pasión: registrar cada momento, cada situación. Cuando filmo trato de reflejar lo que mis ojos están viendo en ese momento, para después podes resumir el viaje en un video y compartirlo con todos.

Mira sus videos haciendo clic acá!

¿Cómo surgió “Filmando El Mundo”?

Luego de tantos viajes filmados comencé con la idea de mostrar al mundo lo que hago en cada uno de ellos. Me resulta mas sencillo resumir el viaje en un vídeo y no sacando mil fotografías, así fue que surgió ¡FILMANDO EL MUNDO!

♥ Podés mirar sus videos viajeros en Facebook.com/filmandoelmundo
Instagram @filmando.el.mundo 

 

#Travel #KOM #Crouch #TravelBlog #Film #GoExplore #Adventure 

Travel Stories con Lonely Planet Ar

Por que a todos nos encanta viajar con @LonelyPlanetAr hicimos un concurso para que ganes una mochila Crouch y la uses en tus próximas aventuras. La consigna fue comentar en nuestras redes la mejor anécdota de viaje. Acá te dejamos las 8 mejores historias viajeras que escribieron los participantes:


Rodar por las escaleras de Atenas 

@lunijaneiro “Estaba en Atenas con mi abuela y mi hermana. Habíamos visitado el Partenón y estábamos bajando unas escaleras siguiendo el recorrido. Le pregunto a mi abuela, quien tiene problemas de espalda, si quería que la ayudara a bajar agarrándose de mi. Me dice que no que ella podia tranquilamente. Acto seguido me resbalo enfrente de todos y comienzo a caerme por las escaleras (que parecían ser interminables) cual dibujito animado, mientras maniobraba para que no se me rompiera la cámara. Capaz que no fue lo mejor que me pasó en un viaje, pero definitivamente fue lo más gracioso 😂 se quedaron todos mirando.”

Tiburón hambriento 

@florentin “Gira en Sudáfrica con el club, hicimos un tour en kayak para avistaje de focas y uno de los pibes termino con el remo roto por un tiburón, experiencia inolvidable sin dudas!!

Aventura familiar en Motorhome 

@gabferace “Lo mejor que me pasó viajando es poder irme con mis dos hijos de 2/4 años y mi esposa a una road trip por Europa en motorhome. Una aventura diferente y sorpresas a la vuelta de la esquina. Viajar al precio de vivir en casa y despreocupados de lo cotidiano como alojamiento baño ducha comida. Recorrer 5 países y conocer la verdadera Europa la de adentro la que te hace viajero y no turista. Todo con niños pequeños disfrutando cada momento… Lo mejor es que repetimos el año próximo! Para eso necesitamos la mochila! 😎”

Cuidado con el picante!

@loocianita   “Lo mejor que me pasó en un viaje a Tailandia, específicamente en un restaurante de Phucket (junto a @florissetto@pilirondi @vale_schoua y @vaninalopezc) fue que olvidamos decir al pedido de los fideos “no spicy”. Resultaba imposible comerlos, por ende una les tiró agua fría, y otra los comía y luego se limpiaba la lengua con una lechuga. Intentamos pedirle al mozo en varias oportunidades pan, pero nos trajo ketchup y mostaza. Le señalabamos el pan de una hamburguesa y tampoco nos entendía. Finalmente una se quedo con hambre y otra paso una picante noche. Pd: esto está filmado, pero ninguna hizo público el video.”

¡Se despiertan los fantasmas en Escocia!

@prohibidonoviajar  “Sin duda, lo mejor del viaje es precisamente eso, VIAJAR. Pero si tengo que elegir una aventura…llegué a Escocia temprano en la mañana, horas antes había tomado el tren desde Liverpool. Recorrí los alrededores del hostel donde me alojaba y luego de un almuerzo tardío junto al río empecé camino hacia el centro de la ciudad. Uno de los lugares que quería conocer eran la Iglesia y el viejo cementerio. Y allí fui, en compañía de mi novio, con quien recorría UK. Nadie nos advirtió que tan al norte del mundo y en pleno enero oscurecería temprano, y así la caída del sol nos encontró llegando al cementerio. Cruzamos el pequeño puente detrás de la Iglesia para conocerlo. Las tumbas eran antiquísimas. Pensé que ya no vivirían ni los tataranietos de las personas enterradas allí, que hacia rato ya nadie las iba a visitar. Sin embargo, entre pensamiento y pensamiento el lugar empezó a tener un aspecto lúgubre, especialmente cuanto más se cerraba la tarde. Comencé a insistir para que nos vayamos. Mi novio, varios metros delante mío y leyendo absorto las lapidas pidió unos minutos más. Todo se puso más tenso cuando vi una sombra negra pasar por sus pies. Estaba segura de que mi mente me estaba jugando una mala pasada y ya no di opción a seguir el paseo: nos vamos. Mientras mi novio caminaba resignado en mi dirección después del rotundo ultimátum ambos escuchamos un grito que nos erizó el pelo de la nuca y nos heló la sangre. Comenzamos a correr hacia el puente hasta que él paró en seco para decirme: era un zorrino. Sí, un animal silvestre de esos que andaban en la colina donde estaba el cementerio, esa misma sombra negra que vi pasar por sus pies…y yo que no sabia que los zorrinos podían pegar esos gritos. Del otro lado del puente una pareja miraba anonadada la situación. También habían escuchado el grito y ya no se animaron a avanzar. Cuando pasamos junto a ellos mi novio les dijo: parece que alguien se despertó.”

Conocer a los verdaderos locales

@barcelo_lourdes  “En octubre viaje con mi madre a Misiones para conocer las Cataratas del Iguazú. Luego de hacer varias excursiones un guía nos sugirió conocer una aldea Guaraní. Fue sin duda la experiencia mas enriquecedora que podríamos haber vivido. A pocos km de Bs As se encuentra esta aldea en el medio de la selva misionera, con familias que nos recibieron y compartieron parte de sus costumbres, creencias y raíces. Darte cuenta que aun hay gente que vive sin preocuparse de banalidades, sin necesidad de tecnología, que es feliz bañándose junto a sus hijos en el arrollo que tiene a puertas de su hogar. Sin necesidad de publicarlo, solo viviendo el momento y disfrutando plenamente de la naturaleza y lo que la tierra nos da. Sin duda lo mejor que me paso en un viaje.”

Estrellas en la pista de aterrizaje 

“Un gran momento de un viaje breve pero lleno de alegrías fue estar tirada con amigos boca arriba sobre la pista de aterrizaje de la Isla Martín García en completo silencio una noche especial. Especial porque sobre nosotros el cielo nos regalaba un sin fin de estrellas, y a lo lejos veíamos en la costa de Uruguay una tormenta eléctrica de esas que te cortan la respiración. Fue tan hermoso ver el contraste, tan especial poder apreciar la tormenta sin el miedo de tenerla encima.”

Aventuras a dedo por el mediterráneo

@florenferretto “Dormí dos noches frente al mar y tuve mucha suerte haciendo dedo en Cataluña. Viajaba con @zenibyolga, una chica polaca que conocí en Barcelona. Salíamos con carpa y mochila. Estábamos en Cadaqués. Su playa es de roca y queríamos arena para tirarnos a dormir de noche. Hicimos dedo buscando el mar. Nos dejaron en una ciudad donde nadie paraba el auto. Los pocos, iban a Barcelona. El viaje no podía terminar en una rotonda, así que insistimos. Al rato estacionó un francés con su camioneta. “Las llevo a donde quieran“, dijo. Al principio no dio confianza. Pero dijimos sí. El hombre, de la edad de mi abuelo, nos llevó a Empuriabrava y paró en un portal. “Vengan a ver el patio y después deciden”. Nos asomamos. Al fondo había un yate. Mi modo viaje estaba encendido como nunca y lo espontáneo decidió por nosotras. Terminamos nadando en el mediterráneo al atardecer. Insistió en invitarnos a cenar. Le dije que si cocinábamos los tres, sí. Comimos pasta en su casa. Con mi amiga dormimos en una de sus habitaciones – no nos quiso llevar a la playa. Al día siguiente nos dejó en una estación de servicio en la ruta. Hicimos dedo y volvimos a Barcelona. El viaje es real cuando te moves tanto por dentro como por fuera.

 

Por votación del público la anécdota ganadora fue “Rodar por las escaleras de Atenas” escrita por @lunijaneiro  ¿Te quedaste con ganas de participar? No te preocupes! Se vienen más sorteos con @LonelyPlanetAr  Estate atento..

 

Nota por Martina Álvarez @martinaalvarezmar #KOM #KeepOnMoving #Travel #TraverlStories